Sucesos y acontecimientos; el suceder y el acontecer

Si el ejercicio del periodismo precisa en su vertiente más activa de un acontecimiento o suceso y se supedita a éste como el esclavo al tirano que lo subyuga, el acontecer o suceder precisa de condiciones, causas o motivos interdependientes y tan sinérgicos como pintorescos que cuando son observados con la agudeza de un investigador resultaran, incluso para el científico, insondables y a la postre irracionales pero han espoleado siempre la curiosidad, tan humana, a probar, buscar y mostrar luego lo que subyace oculto tras un suceso por complejo que éste sea. A la condición de la naturaleza humana debe achacarse el margen de lo desconocido, de la intimidad más profunda de lo observado.

La mediación política y la mediación social

Afortunadamente los sucesos políticos son más fáciles de analizar porque la intencionalidad humana aflora, tarde o temprano, dejando una huella tan reconocible como la de un ácido en un metal sensible y afortunadamente el periodismo podrá falsear el suceso por negligencia, podrá ocultar culpables, suavizar o magnificar sentencias que corresponden por su gravedad a jueces o magistrados, en fin, crear opinión oportuna pero no podrá nunca - a veces, muy a su pesar suyo - modificar lo sucedido. Posiblemente aquí sea donde radica la dignidad de la labor periodística puesto que va a mostrar a priori no una intención sino un objeto: el suceso entendido como fenómeono ordenado de la realidad según un criterio social e intelectual elaborado a posteriori del suceso desde las diferentes secciones que componen una redacción profesional en un centro o sede informativa y por ésto se hace tan atractiva la labor informativa para aquellos que buscan proyectar una imagen de la realidad o mostrar una imagen falseada de ella: la intencionalidad de la noticia, pactada o no pactada, pretendida o no pretendida pero subyacente siempre.

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¿Se deberían someter a debate los medios de comunicación de un país?

Y de ser afirmativa la repuesta ¿dónde y por quién? La respuesta habitual es la de la comparecencia de una comisión parlamentaria con el responsable correspondiente en la materia; más si se trata de un medio publico. La única otra vía es la jurídica y ésta no es de recibo por pues ya no sería sacar a debate sino seguramente dar cuenta de una responsabilidad incumplida y son tratadas en los juzgados. Los foros externos a los propios medios de comunicación como las mesas redondas, conferencias, o las redes sociales son los únicos accesos al crítica y a veces incluso - y así ha sido en el caso de RTVE - el medio para reivindicar derechos laborales, pues como se comprenderá hacerlo desde la propia entidad no ha lugar ni posibilidad.

Entre otras la plataforma Salvemos RTVE, ha denunciado graves manipulaciones en el contenido de informativos como de la programación, además del uso improcedente de competencias y medios, favoreciendo externalidades y menospreciando el potencial propio.

Han sido muchos los profesionales que ha expresado su descontento con el medio desde dentro y fuera de RTVE. Así de tensos han transcurrido estos años atrás y que cumplen ahora con la legislatura su final. Se han sucedido dimisiones pero también decesos de grandes profesionales de Hermida, Cifu... recordados y estimados por millones de espectadores.

Estimado lector: aunque las emociones afloren, no pierda el hilo de la intencionalidad que como salitre en los roquedos marinos aflora con la baja marea y el sol. #Televisión