Después de las palabras malintencionadas del señor José María Aznar hacIa Podemos, cargadas de ira y con poca razón, le vamos a demostrar que el Partido Popular no puede dar lecciones de moralidad, ni debería acusar a nadie por corrupción, porque dentro de su partido tiene muchísimos casos , no solo antiguos, algunos están ahora mismo en pleno punto de ebullición.

El caso Bárcenas es una mina para poder dilapidar cualquier conciencia "pepista" de la rama más dura, y que todo lo que allí pasaba sólo lo sabía el famoso Bárcenas, ya no se lo creen ni los leones del Congreso.

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Lo último que se ha ratificado es el hecho que explica la Abogacía del Estado y Anti-corrupción, dOnde sentencian con sus palabras el hecho que el Partido Popular se aprovechó de una financiación ilegal durante la friolera de 18 años.

Y luego dicen se rasgan las vestiduras por Errejón o Monedero, no conocen lo que significa la palabra vergüenza. Por el único motivo que se están marchando de rositas es por el hecho que durante aquellos tiempos no era delito esa práctica.

Lo de la exministra de Sanidad ya es el acabose máximo. Ana Mato, le echa todas las culpas a su exmarido, el Sr. Sepúlveda, de la trama que encumbró a Francisco Correa en lo más alto de la corruptela. Es curioso que existían numerosas facturas, entre ellas la señora Mato se benefició de algo menos de 30.000 € de forma directa, destinados a un viaje con su descendencia y dos complementos de lujo. Se ve que la única mujer en el mundo que no se entera de ninguna treta que haga su marido es Ana, o el resto de las esposas de la ciudadanía son muy listas e inteligentes.

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Concluyo esta breve reseña con la decisión del juez Ruz hace algunas fechas, donde sentenció lo siguiente. Que existió contabilidad opaca, o sea que existía esa "caja B", y que ese dinero se destinó, entre otros menesteres, para pagar las gastosas reformas de sedes del partido, incluyendo la de la calle Génova en Madrid, y también, y más grave, que ese dinero se usó para pagar sobresueldos a gente del partido.

Con estos tres pequeños apuntes de todo el halo de corrupción y dudas que despierta el partido de la gaviota, el Sr. Aznar y sus palmeros hablar de Monedero o Errejón, de vergüenza. Lo de Iñigo es irrisorio, y lo de Monedero lo reconoció y pagó, cosa que todavía estamos esperando de la trama Gürtel o Bárcenas, una auténtica vergüenza, deberían dimitir, pagar y luego hablar.