Parece que se ha convertido en una costumbre, incluso la que puede traer incidentes diplomáticos (los tuits antijudíos de algunos fanáticos del Real Madrid contra el Maccabi de Tel Aviv y los judíos en general, alabando a Hitler y negando el Holocausto son un triste ejemplo), los tuits catanófobos cada vez son más frecuentes, y a la larga podrían ser más peligrosos.

Ya fastidiaba verlos cuando la excelente serie de TV3 “Pulseras rojas” se empezó a emitir por Antena 3 TV el 2012. Horrible era leer paridas como “¡Ésta serie está llena de catalanes, qué asco!”.

Cuando hace dos meses hubo la tragedia del vuelo de Germanwings que se estrelló en Los Alpes franceses, en este diario se comentó lo que se dijo, con una total falta de sensibilidad y un aire de superioridad insultante de quienes los escribieron, como si los muertos catalanes fueran de una “raza inferior” para ellos. También se leyó algo parecido, aunque en pequeño número, cuando los turistas catalanes muertos en Túnez por yihadistas, pero igual de repugnantes en su falta de respeto.

Hoy ha salido de nuevo el anticatalanismo en Twitter con alguien inesperado para nosotros: el actor americano Sean Penn, que al hacer una entrevista al diario mexicano “La mañana” sobre su nueva película, “Caza al asesino”, en la que trabajó con Javier Bardem y que se rodó en parte en Barcelona, aclaraba al periodista un detalle importante para el actor.

“Son muchos los que te dirán que no trabajé en España, sino de hecho en Catalunya”. No se sabe, mirando la entrevista, según el periodista del diario mexicano, si es “un comentario hecho con picardía y ganas de participar en la polémica”. No queda claro entonces si considera que Catalunya es una nación diferente de España o lo dice con ironía.

Pues Sean Penn, sin quererlo, se ha convertido en Trending Topic en Twitter, con miles de tuits insultantes contra él, amenazando para empezar que la película, que se estrena el día 22 de mayo en nuestro país, “no va a ir a verla ni Dios”, y con el hashtag #Boicotcazalasesino, algo parecido que pasó hace años con Tim Robbins, que criticó duramente a Alberto Ruíz Gallardón, entonces alcalde de Madrid, por su actitud después del atentado de ETA en la Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas: la película que él promocionaba duró cuatro días en las salas del país.

Luego se despachan con el pasado del actor: “Sean Penn, cuyo padre trabajó a sueldo del KGB”, “La gente descubre hoy que es un capullo, hace años que lo es, más o menos desde que le metía cueradas a Madonna”… Ahora, de repente, es alguien al que Hollywood debería ignorar para poner en su lugar “actores de bien”, más del gusto de los que le atacaban. Ah, y con el debate civilizado de hoy en el Parlamento de Dinamarca sobre una Catalunya independiente… ¿Les pasará a los daneses como con lo de las caricaturas de Mahoma?

Pero lo triste es que parece que como en este país la gente es incapaz de ver maneras de ser diferentes, y Catalunya encarna una de esas maneras de ser. Sólo parecen aceptarlas cuando se convierten en motivo de burla, como los vascos de la película “Ocho apellidos vascos” y la serie “Allí abajo”. Y al rodarse ya la segunda parte de “OAV”, donde Rosa Maria Sardà ocupará el lugar de Karra Elejalde, con una Catalunya surrealista a juzgar por las fotos del rodaje y que no se sabe qué saldrá, eso sí que no tendrá tuits catalanófobos, sino de que “han vuelto al redil”, como dirían los telepredicadores.