"El trabajo es sagrado y hay que pagarlo" se gustaba en decir mi padre; un pequeño empresario de Albacete iniciado en el 1971.

Por aquel entonces "La Telefónica" ariete del desarrollo tecnológico español era una empresa pública y sus puestos de trabajo, los mas codiciados.

En el año 1995 el PSOE la privatizó y en el 1997 el PP vendió el último 20% que quedaba en manos públicas; desde entonces se ha convertido en la primera multinacional española y en la primera operadora de telefonía europea; un buen balance para sus accionistas pero que ha sido fruto de una trayectoria que resulta nefasta para el conjunto de la economía española donde los daños ocasionados probablemente multipliquen X 1000 los dividendos repartidos entre sus propietarios.

Desde el 28 de Marzo los instaladores de telecomunicaciones dependientes de Telefónica están en huelga general, hecho que está ocasionando graves pérdidas de productividad para las empresas afectadas y que puede ocasionar peores consecuencias.

La práctica totalidad de los medios de comunicación no se han hecho eco de la grave situación, una irresponsabilidad que pagarán lógicamente con la confianza de sus lectores y España con la prolongación del conflicto.

Las razones tienen su origen en la degradación social que sufre Telefónica desde su privatización, pasando de los 72.000 trabajadores con los que contaba en el año 1996 a los 22.000 apenas que hoy conforman su plantilla, disminuida por prejubilaciones incentivadas que estamos pagando todos los españoles y por la subcontratación de servicios, con lo que el empleo que genera, somete a los trabajadores a condiciones de esclavitud impropias para cualquier trabajador en España pero por doble motivo para los profesionales responsables de integrar las nuevas tecnologías en nuestro país para hacer nuestra economía mas productiva.

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Son diez las empresas que en origen de la estrategia, negocian con telefónica la subcontratación de servicios y que en esta última legislatura desde el 2012 han optado por la dinámica de, que trabaje el último; donde las contratas se plantearon subcontratar a otras empresas regionales y estas decidieron delegar en pequeñas empresas, autónomos y falsos autónomos lo que deriva, tras una cadena de inútiles intermediarios en un salario en torno a los 800€ para el profesional que pone su herramienta, su conocimiento y su trabajo para cumplir con un baremos de productividad que desde este mes, multiplica por 7 el baremo establecido en el 1996 pasando de 3 a 21 conexiones, las necesarias para el cálculo de rentabilidad establecido en el último contrato obligando jornadas de 10 y 12h de trabajo para un sueldo de miseria.

De lleno en una dinámica especulativa y sin que el Gobierno le reclame la preceptiva responsabilidad social; Telefónica ha protagonizado grandes fiascos empresariales como el de VIA DIGITAL que provocó graves perjuicios al sector de la antena hoy devastado impunemente por los injustificables retrasos en la liberación del dividendo digital, lo que ha obligado a no adaptar las antenas de televisión convenientemente y cuyas consecuencias representaran una ventaja desleal para el modem con telefonía, datos e internet que telefónica propondrá al mercado para conectar a su red de fibra óptica, en curso forzado de instalación.