Cuando una persona tiene como oficio hablar o comentar las miserias, casi siempre, por no decir continuamente, de todas las personas que le rodean, ya sean compañeros de trabajo, personas con las que no le une algún lazo amistoso o desconocidas, es probable que alguna vez se le vuelva en su contra.

Un caso totalmente claro ha sido el de Belén Esteban, que, aunque esté forrando su futura jubilación en oro, está padeciendo la continua crítica de la audiencia, bien merecida por cierto, debido a la exposición pública previo pago de la mayoría de personas que están en su entorno, aparte de su propia vida, tragada por muchos en pequeños fascículos, cual enciclopedia del aburrimiento esperpéntico.

Pues bien, el señor Kiko Hernández empieza a parecerse un poco a su íntima amiga y compañera en Sálvame. Empezó un alegato con estas palabras `Aunque tengamos nuestros desencuentros, luego al día siguiente nos pedimos perdón y es por eso que sabía que no me equivocaba al decirle el tema del niño a Jorge y a vosotros, mi familia de Sálvame´

Está bien que digas eso, porque yo no te considero mi familia, ni más faltaba. Continúo con estos comentarios ` Yo no puedo estar escondido, y no quiero que cuando venga mi hijo tenga que tenerlo oculto, me gustaría llevar una vida normal, y la normalidad empieza haciendo público este hecho´. Como me recuerda al caso Chabelita.

Pasado este momento mencionó que leyó en un medio de comunicación que había puesto precio a la cabeza de su hijo. Su defensa ante ese hecho fue decir que ninguno de sus compañeros sabía de la existencia de este tema, ninguna persona tenía conocimiento de las palabras que pronunció durante el Sálvame Deluxe, ni siquiera el mismo.

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Permítame la carcajada Sr. Hernández, usted lo que no quería es que otros avivaran el fuego.

La opinión a la cual yo me acojo es la siguiente, usted sabía que esto iba a saltar, y por miedo a que otros se lucren, se vio obligado a decirlo. Vicente, compañero de la revista Qué Me Dices y según sus propias palabras, compró todo el material que existía, para evitar que nadie comercializara con ese hecho, lo que no se es la procedencia de ese dinero, probablemente de su mano. Para mí el titular no es que pongas precio a la cabeza de tu hijo, más bien sería que has aprendido del ejemplo de tu íntima amiga Belén Esteban, y ya estás empezando a rentabilizar aspectos de tu futura familia, cosa que por cierto eras enemigo total, pero claro, para seguir en el candelero, todo vale. #Televisión #Telecinco #Niños