En importantes ciudades se colocó una máquina expendedoraque ofrecía una camiseta por 2 euros,cuando las personas colocaban la moneda, lo que salía era un video mostrando las condicionesinfrahumanas en que trabajan millones de niños en una total esclavitud, durante 16 horasdiarias, a 9 céntimos de dólar la hora.

Cuando en el año 2013, ocurría la tragedia del Rana Plaza enBangladesh, donde murieron mil cienpersonas, el mundo se dio cuenta de la precariedad y deshumanización en laque trabajan mujeres y niños y no sóloen ese país, hay muchos países asiáticos y americanos donde el trabajo infantiles moneda corriente.

Las organizaciones internacionales están haciendo campañasen contra del trabajo infantil, como es el caso de Save The Children, con el informe “Rompamoslas cadenas de la esclavitud infantil”.

Varios activistas como el pakistaní, Ehsan Ullah Khan, que está exiliado en Suecia, o el Premio Nobel de la Paz 2014, Kailash Satyarthi, que trabajanfervientemente en contra de la explotación infantil, y nos hace la siguiente reflexión:¿enviarías a tu niño o niña a trabajar?

¿Por qué es diferente si son los niñosde otro?

El trabajo infantil los condena de por vida, sin libertad,sin jugar, deteriorándose físicamente y mentalmente, abandonando la escuela, lafamilia. Todo por el hambre de consumo del occidente.

Cuando una ropa nos sale barata debemos desconfiar, cuandoson fabricadas en otros países debemos pensar que están quitando trabajo a losnuestros. Cosa que han hecho grandes firmas, que llevaron la producción fueradel país, dejando a miles de personas sin trabajo, a cambio de niños esclavos.

Hay que pensar, pensar si realmente es tan necesaria esaropa antes de comprar, pensar siseguimos haciendo que las grandes firmassean cada vez más ricas, a costa del sacrificio de niños para que laconfeccionen, pero sobre todo pensar en esos niños que nos muestran las fotostrabajando en condiciones insalubres, con sus cuerpitos deformándose poco apoco, sé que muchos dirán es mejor allí que en la calle robando, si, perotambién es mejor que les peguen decentemente por menos horas y que puedandisfrutar de la escuela, de la familia y de los juegos con amigos.

Según ONGs la cantidad ha disminuido en losúltimos 15 años, pero aún estamoshablando de 168 millones de niños!

¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!
Haz clic para leer más