Después de la debacle de la derecha en las pasadas elecciones municipales llega el tiempo de reflexión y de pactos. La cuenta atrás comienza para hacer sumas y restas, pruebas de ensayo y error, momento de plantear estrategias y proposiciones, aunque algunas resulten tan inverosímiles como las posibles alianzas entre partidos de ideologías opuestas


¿Quién imaginaría que el #PP podría protagonizar un acercamiento con el PSOE para poder gobernar? Suena a ciencia ficción imaginar un guión en el que populares y socialistas se pusieran de acuerdo para tomar decisiones de gobierno conjuntamente, aunque no para todos. Esperanza Aguirre veía en esta medida una opción, tras el resultado que obtuvo su partido el pasado 24-M, para poder retener la alcaldía de Madrid. 


Aguirre, en contra de todo pronóstico, ofreció a los socialistas y a Ciudadanos un gobierno alternativo a #Podemos a quienes tildó de "izquierda anticonstitucional". Dispuesta incluso a asumir que en caso de pacto con estos partidos no sería considerada seguramente como alcaldesa, se mostraba a favor de un posible "líder del PSOE como el profesor Carmona, o un líder de Ciudadanos como Villacís". 


Esperanza reconoce que los fallos de su partido han sido los que han provocado el nacimiento de las fuerzas políticas alternativas, ante lo cual, también reflexiona sobre un "periodo de regeneración del partido (popular)". "Seguramente nuestros errores son los que han hecho nacer a Podemos, pero no debemos castigar a los madrileños con un gobierno de Podemos", declaró. 


Por su parte, el PSOE poco ha tardado en rechazar la propuesta de pacto, a lo que se han negado con un "no taxativo y rotundo", a pesar de que Aguirre entendía que su programa tenía "muchos puntos en común" con los socialistas. Poca opción más le quedaba a Aguirre que unirse a esa izquierda que conceptuaba, tan sólo un día antes, de 'radical'. Y es que el último movimiento ha sido proponer "un gobierno de concentración" con los cuatro partidos que han obtenido mayor apoyo en las #Elecciones, en el que también entraría Ahora Madrid, marca de Podemos. A pesar de que ella misma reconoce "soy la que desenmascara a Podemos y eso no gusta mucho".