"Prometen, prometen y luego no cumplen. Todos los políticos son iguales". Desgraciadamente, esta es la cantinela que se lleva escuchando prácticamente desde que la democracia fue implantada en nuestro país. En cada década, con mayor o menor ánimo. Pero en la actualidad, no solo escuchamos estas lindezas dirigidas a nuestros políticos, sino otras mucho más insultantes y cavernícolas. Pero, ¿tanto mal hacen, hicieron o harán nuestros futuros gobernantes? La mayoría que manda diría un si monumental.

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Aunque no hace falta ser adivino para saber por dónde andan los cauces de las nuevas políticas, si es verdad que deberíamos de analizar cuál es esa mayoría de la que tanto nos fiamos.

Profesores, abogados, sociólogos, albañiles o bomberos. Todos entran en esa masa mundana de votantes, los cuales se dejan guiar por las propuestas que invaden desde todos los medios a la sociedad en tiempos de Elecciones. Muchos hablan de ideologías, otros de tradición pero hay una parte que nunca se escapa: el candidato y su equipo. A nivel nacional, parece que "cualquier" candidato es válido para representar los ideales de una formación, da igual que tenga carisma, sea atractivo (o atractiva) e incluso que carezca de formación académica.

Afortunadamente, en los municipios más o menos de mediano tamaño no sólo se mira la vida pública del candidato, sino también la vida privada y más aún, la vida cotidiana. Un compañero de la Universidad me espetó el otro día: "Pues yo no voy a votar a ningún candidato de mi pueblo, ninguno llega al nivel de mis estudios e incluso alguno carece de formación académica".

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Es una realidad. La mayoría de equipos de gobierno de los municipios están formados por personas de la misma localidad, que se conocen y comparten la vida diaria, por tanto todos conocen que clase de formación tienen unos y otros. ¿Es necesario tener una carrera universitaria para ser político? Mínimo eso. Si no, apaga y vámonos.

Una buena formación no solo te hace ser más competente o responsable, te hace tener un respeto por tu trabajo, por tus conocimientos y abrir la mente a los cambios que las sociedades experimentan. Tener una buena formación de defiende con soltura ante situaciones que serían impensables para alguien que no ha compartido un aula con más de cien personas. Pero no menospreciemos a las personas carentes de estudios, su experiencia en la vida, ayudan a que estos equipos puedan completarse de una manera cohesionada, dando voz a todos los ciudadanos. Pero reconozcamos que una formación media es imprescindible.

Así queda el asunto. Si vas a votar en las próximas elecciones municipales del 24M no olvides que debes saber a quién votas. En tiempos en que las ideologías se entrecruzan y se dividen, pensar en si quitan o no procesiones es lo de menos. Piensa en si tu candidato sabe escribir su nombre correctamente. Los sobres si sabrá como cogerlos. A dos manos.