Acompañé a mi compañera a votar al colegio electoral madrileño en donde está inscrita, y aunque era mediodía del domingo, era curioso ver que el colegio aquel estaba lleno de gente, humilde sobre todo, y más teniendo en cuenta que un domingo por la mañana no suele haber mucha gente por la calle. Mucha, sobre todo los jóvenes, está a esa hora durmiendo después de haber estado de marcha toda la noche.

En aquel colegio ocurrió una anécdota que muy bien ilustraría lo que pasó en la mayoría de colegios electorales de la ciudad y de muchas otras partes: a mi amiga se le acercó un señor de mediana edad, con aspecto de abuelete entrañable, y le dijo: "Nunca he votado, pero quiero votar para que no gane esa víbora [de Esperanza Aguirre].

Quiero votar por mis hijos". Y lo más curioso es que luego le preguntó cómo se vota, como cuando pedimos el manual de instrucciones de una lavadora nueva. "Es que no sé cómo se hace", dijo él, con la humildad de quien necesita ayuda.

Luego cogí el autobús para ir yo a votar al colegio en donde estoy inscrito, en otro barrio de la ciudad. Un barrio más humilde que el anterior, eso sí. Al llegar, vi mucha gente, debía haber unas cincuenta personas en la sala en donde estaba mi mesa electoral. Y era mediodía, como dije antes. Me dirigí a mi mesa, pero tuve suerte que sólo había cuatro personas en la cola, mientras que en la mesa contigua debía haber más de veinte.

En aquel barrio, hay más variedad de gente, desde inmigrantes con derecho a voto a residentes de la zona, pero todos de aspecto cotidiano.

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Al salir a la calle, vi que la propaganda electoral en las paredes de las casas era casi toda de Podemos, o de Ahora Madrid, como se presentaba para el Ayuntamiento.

Luego, por la noche, ya leí en Twitter que todos los distritos madrileños que no son de gente rica votaron mayoritariamente a Manuela Carmena, mientras que los ricos votaron al PP. Y en Barcelona ocurrió lo mismo, que sólo distritos con gente rica como los "barris alts", como Sarrià-Sant Gervasi o Les Corts votaron más a Xavier Trias que a Ada Colau, que ganó en todos los distritos menos en los "ricos".

Cuando las primeras encuestas electorales a las ocho de la tarde, ya se veía que la derecha no iba a ganar o ganaría por muy poco, sobre todo al difundir los medios la encuesta de Telemadrid, sí, esa misma, que daba por ganadora a Manuela Carmena. Y si ese canal le daba ganadora, es que pasaba algo gordo de verdad.

Por otro lado, viendo por Internet el programa especial de TV3 (magnífico en su realización, en el tratamiento del tema y en la acertada elección de representantes de todos los partidos como contertulios), que ponía todo el tiempo un recuadro en la parte superior izquierda de la pantalla con el recuento de votos en tiempo real en Barcelona, ya se veía la victoria de Colau bien clara, aunque al final pasara de 12 concejales a 8 a 11 a 10.

Recordando aquellas frases apocalípticas de los adversarios políticos de Carmena y Colau con toda clase de profecías agoreras, en el sentido político, ya conocidas, debemos recordar que todo esto es típico en la Política, también oí yo a gente del PSOE aterrorizada cuando en 1991 ganó el PP la alcaldía de Madrid con José María Álvarez Del Manzano, con gritos como "¡Ya están aquíííííí! ¡La calle es suyaaaa!" Al final, no pasó nada, sólo cambio de poder. Como ahora.