El Ministro de Defensa, Agustín Rossi, y el legislador porteño Jorge Taiana, se bajaron de la candidatura presidencial y la interna quedará definida entre dos candidatos. En el marco de la estrategia kirchnerista de no dividir el voto interno, bajó la orden desde arriba para que vayan desistiendo aquellas candidaturas que medían poco en las encuestas y solo queden las dos opciones con más opciones. En la provincia de Buenos Aires, el distrito más populoso del país, la estrategia es similar.

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El Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, el presidente de Diputados, Julián Domínguez, el legislador porteño, Jorge Taiana, el gobernador entrerriano, Sergio Urribarri, son algunos de los nombres que intentaron, pero finalmente no pudieron, llegar a la contienda electoral.

Los bajos números en las encuestas, y el antecedente directo de las Elecciones porteñas, donde el kirchnerismo con siete candidatos quedó en tercer lugar, hicieron pensar que menos candidatos es mejor.

De esta manera competirán en la interna presidencial el favorito de las encuestas, el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, y el Ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo. Es cierto también que, si bien Scioli parte con una clara ventaja, no cuenta con el visto bueno del gobierno nacional, debido a que es un candidato más dialogador con sectores opositores, con una ideología algo lejana al kirchnerismo.

Randazzo, en cambio, forma parte del núcleo duro del kirchnerismo y, si bien puede considerarse que en primera instancia no era el preferido de la presidente Cristina Fernández, si es el que más medía, por ende el único con opciones de vencer a Scioli.

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Eso puede explicar que se hayan bajado los demás candidatos, como un mecanismo de no dividir el voto randazzista en realidad.

En la provincia la situación es más o menos similar. El titular de la Anses, Diego Bossio, quien no medía mal, se bajó de la contienda electoral. Hoy sigue en pie el Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, quien es el preferido tanto de la presidente como de las encuestas, Julián Domínguez, que se bajó de la presidencial para competir por la provincia, el Secretario de Seguridad, Sergio Berni, el presidente del Banco Provincia, Santiago Montoya, quien responde directamente al sciolismo, y el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza.

Ya se bajaron el intendente de Berazategui, Juan Patricio Mussi, el diputado provincial Fernando Navarro, el vicegobernador Gabriel Mariotto y la ministra de Gobierno de Buenos Aires, Cristina Álvarez Rodríguez. Capítulo aparte merece el ex intendente de Lomas de Zamora y actual diputado nacional, Martín Insaurralde, quien era el gran favorito el año pasado, pero que sus constantes coqueteos con el Frente Renovador de Sergio Massa le valieron más de un tirón de orejas y, cuando el FR se desinfló e Insaurralde volvió al kirchnerismo, las críticas fueron tan fuertes que bajó su candidatura y ahora apuesta a mantener su municipio para el kirchnerismo como una forma de redimirse.

Con una probable victoria de Scioli en la elección, el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner al seno del Frente para la Victoria va a tener un competidor muy fuerte, por primera vez en la historia de este reciente partido. Será cuestión de esperar para ver si Fernández logrará mantener la unidad del espacio bajo su liderazgo o si Scioli, hábil políticamente, logrará quitarle espacios de poder estando ya en la presidencia.