Existen personas que no cambian por más que pase el tiempo, y siguen tropezando en la misma piedra día tras día. El motivo del tropiezo es el vil metal, pero ese dinero está manchado, porque se obtiene a través de la opinión de que todo está a la venta, todo vale.

La persona de la que estamos hablando es nuestro amigo Kiko Hernández, alumno cada vez más aventajado de Belén Esteban, que sometió a Raquel Bollo a un tercer grado durante su visita a Sálvame Deluxe.

El motivo de la polémica fue la controvertida portada que la Bollo protagonizó con sus hijos en una conocida publicación, dónde Raquel hablaba de muchos temas, incluyendo los hechos acaecidos con su ex Chiquetete. Según Hernández, la íntima de Isabel Pantoja le rogaba a él y a sus compañeros, que no hicieran públicas ninguna de las palabras de su hijo Manuel, sobre todo a Kiko, puesto que tenía muchas conversaciones con él.

Durante la entrevista, Jorge Javier y Kiko iniciaron un acoso y derribo contra Raquel. Kiko decía que había estado haciendo el gili..llas por ocultar todo lo que Manuel estaba haciendo, y Jorge le comentó en numerosas ocasiones que se había suicidado mediáticamente.

Continuando la entrevista, Hernández puso en conocimiento de su madre y de todos los que allí se encontraban, que Manuel le estaba mandando mensajes amenazantes. Concretamente las palabras exactas fueron `respeto, respeto, cuidado´. A mí me dicen eso y me escondo debajo de la cama y no salgo en 1 año, modo irónico off. Acto seguido monta un circo esperpéntico al más puro estilo Belén Esteban. Raquel acierta a decir repetidamente `Manuel deja el móvil´, e intenta excusar a su hijo diciendo que a lo mejor se siente mal porque no es culpa de ella que salgan ciertos temas.

Me produce un profundo dolor en el estómago lo que ha intentado hacer Kiko Hernández. Primero acusa a Raquel de que sus hijos han salido en una portada, cuando él ha vendido su paternidad antes de que el suyo forme parte de su vida, porque lo pillaron y no quería que nadie se lucrara con ello, a lo mejor le fastidiaron la exclusiva. También atacó directamente a Manuel Cortés acusándolo de amenazarlo por estas dos palabras `respeto y cuidado´, después de las lindezas que salen por su boca, con las cuáles podríamos escribir un libro de similar tamaño de El Quijote, aunque con un contenido soez y deleznable.