Lo cierto es que existen dos partidos que han nacido que dicen tener la bandera del cambio y la regeneración de esta desgastada democracia. Nos referimos a Podemos y a Ciudadanos, aunque este último no deja de sorprendernos.

El partido de Ciudadanos, salpicado últimamente con numerosos escándalos, se le ha vuelto a sumar uno más. Aunque dicen llevar el camino de la Socialdemocracia y el socioliberalismo, lo cierto es que ponen en práctica unas medidas más propias de la casta más deleznable, o de una mafia venida a menos.

El hecho que nos atañe está de rabiosa actualidad. El número uno del partido de Albert Rivera que se presenta por el ayuntamiento pamplonés, el señor Diego Paños, ha sido el punto de la polémica, debido a unas grabaciones de voz que ha dado a conocer El Confidencial.

En dichos audios le rogó encarecidamente a su mano derecha, el señor Nava, y segundo en la lista de Ciudadanos para aquel Ayuntamiento, que retirara su candidatura, tras haber recibido toques de jueces y mandos de la benemérita.

Las grabaciones dejan totalmente claro lo que pasa. Las promesas de Paños hacen referencia a que le habían hecho recular, y que lo iba a compensar si hacía lo que le estaba pidiendo, que era mejor retirarse al instante, sus palabras exactas fueron ya te compensaremos de otra manera. Algo que deja claro dos cosas, que han recibido presiones por algo que supuestamente habría hecho Nava, y que el número 1 de Ciudadanos en Pamplona estaba ofreciendo una compensación por la renuncia de su compañero de partido, muy de casta eso.

Las explicaciones que dan desde el partido, son cuanto menos, paupérrimas.

Vídeos destacados del día

Según ellos, Diego no le habría ofrecido ningún oficio ni nada, tan sólo la posibilidad de que Nava siguiera vinculado al partido de alguna manera, y como no, que esos audios estaban sacados totalmente de contexto.

Qué curioso me parece la manera de actuar de esta gente del partido naranja. Es impresionante la forma de hacer las cosas que tienen. Un partido que va de limpio y de querer acabar con la corruptela, parece tener gente, en posiciones muy aventajadas en las listas, que tienen posibles cuitas o cosas que esconder, y para más inri, la manera de despachar a esas personas son por presiones políticas o a través de recomendaciones de ciertas instancias. El cambio por el que aboga después de éste y otros escándalos más bien parece un simple lavado de cara.