En lo que va de año, hemos visto cómo los medios nos bombardean con noticias sobre #Terrorismo yihadista, que supone el reclutamiento de personas para atentar sobre todos los que piensan diferente. Aunque esta forma de violencia tiende a identificarse con el islamismo, incluyen en sus objetivos a la mayoría de musulmanes, a los que consideran "apóstatas", según explica Yusuf Fernández, Secretario de la Federación Musulmana de España.

Mientras los extremistas limitaban sus acciones a sitios como Siria o Irak, no nos molestaban en exceso, tan sólo alguna que otra imagen desagradable en los telediarios. Pero en el momento en que se han introducido en Europa, ha saltado la alarma y los gobiernos de los países mediterráneos se han puesto a trabajar por fin para combatirlos.

El miedo aparecía en París a principios de enero, cuando tres terroristas irrumpían en la redacción del semanario satírico Charlie Hebdo, asesinando a 12 personas y dejando a varios heridos por el camino. Europa entera se echaba a la calle bajo el lema de "Je suis Charlie", reivindicando la libertad de expresión.

El 18 de marzo, veinte personas perdían la vida en un asalto fallido al Parlamento de Túnez. En tan sólo unas horas, las agencias de viajes anunciaban multitud de cancelaciones en sus reservas de vacaciones para este país. Pero el miedo a viajar se extiende también a toda la franja norte de África: Marruecos, Egipto...

Sin embargo, no he oído a nadie decir que tenga miedo de irse de vacaciones a Francia por si se topa con un ataque terrorista. O a moverse dentro de España, donde se han detenido ya a varias células yihadistas y que fue objeto de un atentado en 2004. De hecho, hasta finales de 2014 nuestro país era el primero de Europa en la lista de países con riesgo terrorista, y está muy por delante de México, a pesar de la impresión general de peligro que tenemos sobre este lugar.

Es importante la acción común de los políticos europeos, que han afirmado que su determinación "para acabar con el terrorismo, nuestra principal amenaza, es clara". Obviamente, el terrorismo es una lacra para la comunidad musulmana y para toda la humanidad, y debe ser derrotado.

Pero si verdaderamente somos Charlie, y queremos demostrar que somos libres, que nadie dirija nuestros pasos. Que todas las muertes nos afecten de igual manera, porque todas las vidas, da igual la distancia, valen lo mismo. Viajemos a donde nos apetezca y hagámosles ver que el miedo ni mueve al mundo, ni lo para.