El título de este artículo se refiere a un chiste de Vergara en el diario Público, cuando el actor lanzó en Internet una canción de rap donde exponía sus propósitos políticos. En él, la gente que pasaba por la calle le decía: "¡Eh! ¡Toni Cantó! ¡Cantó mal, pero cantó!" El aludido estaba furioso por lo que oía, pero nunca un juego de palabras tan cogido por los pelos era tan claro.

Como actor, Toni Cantó ha sido más eficaz como secundario que como protagonista. La serie "Siete vidas", que le lanzó definitivamente a la fama, en ella encajaba bien, lo que pasa es que Javier Cámara, buen actor y buen cómico, aparte Gonzalo de Castro, le eclipsaba.

Cuando dejó la serie para probar suerte con Almodóvar en "Todo sobre mi madre", la jugada le salió a medias, pues su personaje fue de los menos logrados del gran talento del cineasta manchego. En teatro, la cosa le iba un poco mejor, pero sin salirse del mundillo.

Un día le ofrecieron protagonizar una telecomedia nueva donde sería como Will Smith en "El Príncipe de Bel-Air", es decir, el centro del universo, conociendo el ego del actor afroamericano. Pero no funcionó, las críticas fueron bestiales, la cadena retiró rápidamente la serie y se encontró sin saber qué hacer. Entonces decidió entrar en #UPyD, el partido de Rosa Díez, y entró en la lista de diputados para Madrid. Fue elegido y empezó su carrera política.

Pero aquí hay algo inexplicable en los matices de la carrera política del valenciano, que ni Iker Jiménez ni el doctor Jiménez del Oso, expertos en temas paranormales, sabrían explicar: la fijación de Toni Cantó por basar sus proclamas políticas en los 140 caracteres de Twitter y esperar las reacciones posteriores de la gente para ver si eso daba votos al partido o no.

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No sabemos si sus asesores son los mismos del ridículo anuncio de Lotería de Navidad del 2013 (el de la Caballé y Raphael), o qué, pues ha tenido meteduras de pata monumentales que le han perjudicado y motivado que no le veamos como una persona seria, políticamente hablando. Una cosa es aquel entrañable payaso brasileño, Titirica, que al presentarse a las elecciones en su país dijera, con sentido del humor: "Vota Titirica, peor no puede ser", lo que mostraba que iba sin creerse un ser superior, pero Cantó ha fracasado tanto como tuitero, que en Twitter le dijeron: "¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¡NO! ¡Es Toni Cantó tuiteando!".

Necesitaría todo el artículo para enumerar sus tuits y las respuestas que tuvo, pero elegiré al azar alguno: cuando con la típica prepotencia masculina decía que "la mayoría de las denuncias por violencia de género son falsas" y que "un tercio de las víctimas de ella son hombres".

Ahora se ha visto con que UPyD se ha desplomado, en Andalucía ha fracasado y la irrupción tanto de Ciutadans como de Podemos le van dejando sin votantes, presentes y futuros.

Pensaba fugarse al partido de Albert Rivera, pero como se sabe que los tránsfugas es raro que triunfen nada más cambiarse de partido, lo ha pensado mejor y prefiere irse. Deja sola a Rosa Díez, que como siempre está encantada de haberse conocido y niega que cometa errores, que la va condenando al fracaso y de ahí al olvido.

Ahora, veremos qué hará Cantó, si volverá a ser actor o será escritor. Que tenga suerte. Y si es escritor, Gustave Flaubert hizo más por cambiar la sociedad que los políticos con su Madame Bovary, que denunciaba la hipocresía burguesa, o Woody Allen con sus personajes de neurótico perdedor inadaptado, sin parecer politizados. #Rosa Diez