Van pasando los días en el programa de Supervivientes y las penurias que están sufriendo los concursantes van haciendo mella en la convivencia de los verdaderos supervivientes de la edición. Digo ésto refiriéndome al grupo de los novatos, porque llevan en Cayo Paloma desde el inicio del programa.

En esta paradisíaca isla el hambre es la nota predominante, una dieta a base de cocos y pescado crudo, muestran la dureza que este equipo está pasando. Recordemos que el grupo de los Veteranos están, prácticamente, de vacaciones en Isla Privilegio.

Ahora bien, en esta ocasión, Lucía Parreño se ha equivocado bastante con un gesto que tuvo que le hace perder toda la razón que pudiera llevar. La forma de levantarse en el pasado amanecer en el cayo menos afortunado fue un poco de película.

La cámara fue testigo privilegiado, y quizás buscado, de la actitud mañanera de la novia de Omar. Lo primero que dijo a Labrador, Arantxa y Laura es que se había acabado el ser la niña buena, que ya iba a saltar porque esto era la guerra. Hay que ver también el postureo con el que lo dice, parece sacada del mismísimo Gandía Shore.

Poco después, cuando estaban todos reunidos, Lucía arremete contra Lola directamente, preguntándole por el famoso coco perdido, reprochándole la actitud que antaño tenía con el arroz. También cogió por banda a Rubén y le recriminó el motivo por el cual la nominó, que ella no estaba cantando todo el día ni lo molestaba en su descanso, que se buscara otro motivo para poder nominar a la señora Parreño.

Acto seguido se puso totalmente histérica y empezó a reprocharle a Rubén que era un Judas de campeonato, por bastantes motivos según ella. El primero que había criticado mucho a Noel y ahora era su amigo del alma y por su arrepentimiento trás la nominación de Elisa. Y he aquí cuando viene el hecho que le quita la razón, mientras estaban debatiendo entre todos el tema, Rubén puso la mano a una prudente distancia de la cara de Lucía, sin llegar a ser una amenaza, como en señal de que se callara, y su desproporcionada respuesta fue un escupitajo en la mano.

Parece que hay concursantes que ya están sacando el verdadero carácter que tienen, y eso que Lucía tiene condiciones para ser una magnífica superviviente, pero estas actitudes no hacen nada más que restarle enteros, incluso entre sus compañeros. Si hubiera hecho lo mismo sin necesidad de voces ni de escupir, creo que la razón estaría, en gran parte del contenido, del lado de Parreño.