Que el Marketing electoral siempre haya tenido el objetivo de persuadir es algo que creo que todos sabemos. No es algo ni bueno ni malo.

Quizás es menester conocer mejor el término "persuasión" para quitarle las connotaciones negativas que solemos atribuir a dicha palabra.

A través de la persuasión las personas intentan cambiar la actitud o la opinión de los otros. Nada que objetar al derecho de estar convencidos de que nuestra opción política es la más adecuada y de querer que otros nos sigan y comulguen con nuestra idea.

Es importante tener en cuenta que la finalidad de la persuasión siempre debería de tener en el punto de mira el beneficio o la mejora de un colectivo o de una mayoría.

¿Qué diferencias existen entre la persuasión y la manipulación?

Para el sociólogo y escritor José Luis Vega Carballo, "se entiende por manipulación el ejercicio sinuoso y abusivo del poder. Se presenta en cualquier relación social o campo de la actividad humana, donde la parte dominante se impone a otras en virtud de que éstas carecen de control, conciencia y conocimiento sobre las condiciones de la situación en que se encuentran".

Para saber diferenciar la persuasión que acompaña a las campañas de Marketing Electoral de la manipulación que muchos de nuestros políticos intentan llevar acabo, es importante que tengamos esto en cuenta:

  • La persuasión respeta siempre las creencias y los sentimientos de las personas. La manipulación por contra se vale de la debilidad y de la vulnerabilidad de los sentimientos e ideas ajenas.
  • La persuasión ofrece siempre la fórmula del "todos ganan". La manipulación es llevada a cabo por aquellos que sólo buscan el beneficio propio.
  • La persuasión nos ofrece la información suficiente para que decidamos qué opción tomar. La manipulación sesga la información para darnos sólo aquella que consiga el fin de la persona que manipula.
  • La persuasión tiene en cuenta los límites legales y tiene en cuenta la ética. La manipulación no conoce límites de ningún tipo. El único objetivo es lograr su fin sin importarle nunca si éste justifica los medios.

Como creo que los partidos políticos los hacen las personas, no hay estructura política en España que no tenga dentro de sus filas a personas que traten de manipular a su electorado.

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Porque esto es cuestión de personas. No de democracia, ni de colores, ni de partidos.

¿A quién manipulan los políticos?

Lamentablemente mucho de nuestro electorado sigue teniendo grabado a fuego una ideología política que en la mayoría de los casos fue la de sus antepasados. Aquí los rojos siguen queriendo ser rojos y los azules siguen queriendo ser azules. Cada uno de ellos lee el periódico y escucha la radio que mejor defiende sus ideas y que le ayudan a reafirmarse en las mismas.

Estos son precisamente los más vulnerables ante las técnicas de manipulación que aún llevan a cabo determinados políticos (personas).

Ojalá alguno de ellos se lea esta columna.