Mediaset no es un grupo audiovisual convencional, y para muestra un botón, ninguna de las cadenas nacionales, tanto públicas como privadas, se han atrevido a poner en marcha un estilo tan polémico y controvertido como el que usa Mediaset y, sobre todo, su máximo exponente Telecinco.

En el mundo Mediaset nada importa, solamente los niveles de audiencia, y el mundo en general gira alrededor de poder arañar unos cuantos telespectadores que puedan situar a sus cadenas como líderes de audiencia. En el mundo Mediaset los concursos no son concursos, las vidas privadas son públicas y hasta las alegrías y desgracias ajenas no son más que una fuente de ingresos para la cadena y los personajes involucrados.

Decíamos que los concursos no son concursos, y esto es una cosa evidente. Así, aunque le animen para votar quien ganará GH VIP, Supervivientes o La Voz, no se den por aludidos ya que estos concursos siguen un guión con un principio y un final establecidos. Por supuesto, no se podrá expulsar a un concursante en concreto si este es el elegido por la cadena para satisfacer sus niveles de audiencia.

Un ejemplo palpable lo vivimos en GH VIP, donde para expulsar a Belén Esteban además de notario habría que haber llamado a las fuerzas armadas, y ahora lo estamos viviendo en Supervivientes. El objetivo es que Chabelita aguante hasta que su mamá, Isabel Pantoja, salga temporalmente de la cárcel y pueda acudir al plató o a la isla de Supervivientes para disparar todos los niveles de audiencia.

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¿Y si por una casualidad los concursantes de Superviviente se vuelven locos y deciden nominar a Chabelita? ¿Y si una vez nominada, el público, con notario de por medio, decide expulsarla de la isla? ¿Y si Chabelita se cansa de estar pasando calamidades y decide poner pies en polvorosa? Pues no se preocupen, ninguna de estas cosas pasarán en un concurso de diseño, donde para empezar Chabelita vive en un “resort” llamado Isla Privilegio, y para más inri, ya sabemos que es líder e inmune a las nominaciones.

El último bombazo de Telecinco es la reaparición de Belén Esteban en Sálvame Deluxe, y vaya ¡que casualidad! a tres días del evento se proclama a los cuatro viento la ruptura con su “Migue”. ¿Casualidad u oportunidad para batir audiencias? Nos da que lo segundo, pues en el mundo Mediaset las separaciones sentimentales son rentables para todo el mundo, y no digamos las reconciliaciones posteriores.

Pero los frentes abiertos de Mediaset van mucho más allá y hasta sabemos que es un grupo envidioso y pueril.

La última, un enfado con rabieta con la Academia de Televisión, porque al parecer esta nomina más a programas de Antena 3 y TVE. Y para colofón final la aparición de Mediaset en unos papeles de Wikileaks, donde según VerTele, se filtran sus contratos con Sony, el despido y readmisión de Jesús Cintora y un boicot en toda regla en redes sociales como Twitter.

Y es que la forma de hacer televisión de Mediaset no convence a todo el mundo y hay quien apuesta por un conjunto de principios que no se vislumbran en esta cadena. En general, unos cuantos demandan más espontaneidad y menos “Fábrica de la Tele”, sin embargo, y sirva de ejemplo las cuotas de pantalla, parece que muchos más demandan este tipo de televisión. Obviamente, mientras Mediaset y Telecinco sigan siendo los más vistos nadie les va a convencer de que su “forma” de hacer televisión no es la correcta.