El actor Kevin Spacey, sobre el que siempre se ha especulado acerca de su supuesta homosexualidad sin que jamás lo haya confirmado o desmentido, afirmó hace años, cuando distintos periodistas intentaban salir de dudas al respecto, que no le parecía bien que los intérpretes hablaran demasiado fuera de las cámaras, o las tablas de los escenarios a las que se suban, porque una vez que el público los conozca le resultará más difícil aceptarlos en los distintos papeles que asuman. 

Razón no le faltaba al ganador de dos Oscar, por Sospechosos habituales y American beauty, porque todos tenemos en mente unos cuantos nombres de actores, nacionales e internacionales, que son tanto o más conocidos por sus opiniones fuera del trabajo, por muy brillante que este sea, y muchas veces se antepone la impresión que de ellos se tiene a la objetividad que debería primar ante un personaje que en la pantalla nada tiene que ver con el actor que le da vida.

Puede ser para bien y para mal: si el actor cae estupendamente será complicado verle un fallo a su interpretación, pero si no es el caso, aunque la película en la que intervenga sea la más esperada de la temporada, le hará falta mucho talento para llegar a recibir elogios. 

Estos días el mundo juzga severamente a Robert Downey Jr. El actor mejor pagado del mundo estrena Vengadores: La era de Ultrón, una producción de Marvel que promete recaudaciones asombrosas, pero cuya promoción está siendo muy accidentada. Por su culpa.

Hace unos días se marchaba de una entrevista porque un periodista indagaba sobre un pasado que lleva años tratando de (hacer) olvidar y ahora vuelve a ser noticia por criticar la cultura de la que procede Alejandro González Iñárritu, ganador del Oscar por Birdman, al no sentarle bien a Robert las declaraciones en contra del cine de superhéroes vertidas por el mexicano.

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Nada de esto empañará la taquilla de la película, por lo que Robert seguirá siendo el actor que más gane en #Hollywood gracias a ese #Cine del que Iñárritu renegó en el film vencedor de la última edición de los premios de la Academia, pero la imagen de Downey Jr. ha vuelto a resentirse.

En este caso la diversión propuesta por los Vengadores es superior al malestar provocado por estas polémicas, así que es de esperar que las intervenciones del actor en todas las súperproducciones que le quedan por rodar amasen las cifras mareantes que acostumbran.

Pero tal vez, si la agenda de quien no hace mucho se llenaba con cine más modesto como Zodiac o El solista, regresara a esos tiempos de antaño y, quién sabe, se viera obligado a trabajar con el propio Iñárritu, la sombra de sus palabras se volvería contra él como ese pasado que trata de ocultar.  #Famosos