Se estrenó aprovechando elboom del año pasado de la sobrevalorada comedia “Ocho apellidos vascos”, que ya comenté aquí y que me decepcionótotalmente, pese a la simpatía de su protagonista, Dani Rovira (que por cierto, se comía viva a Clara Lago, hay que decirlo). Pero “Allí abajo”, una serie que se ha convertido en el éxito delmomento, igualando a la película, ha convertido en bueno (que no es decirmucho) al “original”.

Cada vez que en mi casa ponenunos minutos de dicha serie, intento reírme con las frases absurdas, tópicosrepetidos mil veces, hombres y mujeres ridículos que actúan con gestos defrenopático, chistes del año de la pera, juegos de palabras que dejan a Mariano Ozores como un intelectual deuna película de Jean-Luc Godard…Intento fracasado uno tras otro.

No quiero parecer unenvidioso ni un pedante que se cree que sólo lo que él hace vale la pena, peroes lamentable y peligroso que para hacer reír al teleespectador, tengan quemostrarle unos personajes de encefalograma plano, planísimo, y que encima, pararizar el rizo, sacan unas mujeres que parece que si sus hombres no son machos “de verdad”, o sea, como los de lascavernas, sin cerebro y con su miembro viril del tamaño del planeta Júpiter, no les interesa.

El pasado lunes, en TV3,que suele cuidar casi siempre la calidad de sus series, comedias incluidas, haestrenado “Cites”, remake de unaserie británica, que rompe moldes. Para empezar, son historias independientesen cada capítulo, es decir, al siguiente salen personajes nuevos, y por lotanto, otros actores. Habla de citas amorosas de todo tipo, y en el primercapítulo vimos a dos mujeres que quedan con dos hombres por Internet, como sehace ahora.

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Televisión

El director de la serie, Pau Freixas, el mismo de la magnífica “Pulseras rojas” (vendida a medio mundoy que encantó a Spielberg), hadirigido esta nueva serie. Eso sí, muestra valentía al romper con los tópicosdel amor, ya que el tono es agridulce, a veces sin concesiones. Una chicaconoce a un hombre que decía ser abogado y educado, y se encuentra con untatuador de modales rudos, cuyos mensajes en el chat los escribía… su hija dedoce años.

Por otro lado, un chico conoce a una chica majísima y dulce, queresultó ser una hija de papá que para escapar de su posesivo padre, busca acualquier “pringado” para liarse conél y seguir con su vida independiente.

La adaptación de los guionesbritánicos a la idiosincrasia catalana, con Barcelona como un personaje omnipresente, está muy conseguida. Ylas diferencias (abismales) de calidad con “Allíabajo” es en el humor, que no es basto, ni simplón, ni toma el pelo a lagente.

Incluso no hace falta humor. Como cualquier película de Woody Allen, cuyo modelo está presentesiempre en la acción, y cuyo estilo los barceloneses lo tienen como parte de sumanera de ser.

Además, viendo escenas comola del chico de la segunda historia que quiere impresionar al padre de ella consus conocimientos sobre el AntiguoEgipto, eso, en “Allí abajo”,dejaría dormidos de aburrimiento a sus personajes a los 30 segundos, ya que lomás profundo que conocen es quienes jugaban en el Betis en la única Liga que ganaron, 1935.

Los andaluces y losvascos son mucho más inteligentes que los trogloditas de la serie. ¿O es quelos andaluces que van al Festival deCine Europeo de Sevilla son intelectuales aburridos que no ligan ni atiros? Yo no soy andaluz, pero si lo fuera, reescribiría los guiones de laserie como debe ser, pero me llamarían pedante.

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