Es una de las noticias del momento: el enorme enfado que ha desatado entre los fans de Anatomía de Grey conocer antes de la emisión del capítulo del que hablaban un detalle crucial del personaje de Patrick Dempsey, protagonista de las más de 11 temporadas que lleva la serie en antena. Por si alguien no lo supiera todavía no será este artículo el que lo desvele, pero lo cierto es que es difícil no estar al tanto de la última hora, seas o no uno de sus admiradores.

La revista Entertainment Weekly ha sido la encargada de filtrar lo que no se debe, es decir, de soltar el spoiler, término inglés más que asumido, como tantos otros, en nuestro vocabulario cotidiano.

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Y ha sido también, ante las protestas airadas de los lectores, la encargada de disculparse por estropear la sorpresa.

Y es que el spoiler funciona como los cameos: todo el mundo sabe que no hay que contarlos pero es imposible resistirse a ello una vez que estamos en conocimiento del jugoso dato prohibido.

Aunque no deja de ser cierto que existen categorías: no es lo mismo contar que Stan Lee aparece en las películas que adaptan sus cómics porque suele estar en todas que lanzar un nombre específico que no se espera encontrar en el metraje, como no es igual contar que los protagonistas se quedan juntos en una película romántica que destripar el desenlace de El sexto sentido.

De acuerdo, hay que vender y durante décadas las publicaciones de material televisivo han prometido detalles en sus portadas que eran el gancho para lograrlo. Cientos de lectores han esperado la llegada a los kioskos de las revistas que aseguraban desvelar los secretos del próximo capítulo de tal o cual serie y era furor lo que se desataba, queriendo cada lector descubrir, leyéndolas, lo que ocurriría con los distintos personajes.

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Es muy humano querer saber y no saber al mismo tiempo, porque cuando lo sepamos ya no hay vuelta atrás y mientras no lo hemos descubierto estaremos con la duda. Además, vivimos tiempos en los que el número de Series importantes aumenta cada año y se va haciendo más complicado no desvelar datos cruciales de las mismas. Si no es un medio el que lo hace, lo hará la competencia. Un dicho popular afirma que es mejor pedir perdón que pedir permiso y hay quien lo aplica al pie de la letra.

La pregunta que surge al hablar de los spoilers es ¿hasta cuándo hay que mantener el secreto bien guardado? La respuesta debería ser que no hay que contarlos hasta que el espectador interesado en el producto lo descubra por sí mismo. Ni siquiera el final de Casablanca, porque nunca se sabe quién te lee ni lo que ha querido o no ver, ni si ha tenido la oportunidad de hacerlo. Pero como tal cosa es hoy una quimera, el mejor consejo que puede darse no es esconderse ante ellos, ya que no se puede saber de dónde vendrá el siguiente, sino tomárselo con filosofía, que no de todas las series vamos a saber datos fundamentales de antemano.