Se habló aquí de la expectación hacía la nueva película de Álex de la Iglesia por dos motivos: la vuelta al cine del cantante Raphael después de cuatro décadas apartado del mismo y del actor Mario Casas, que ha impactado en las redes sociales por el look que llevará en la película que nos ocupa: "Mi gran noche", título sacado de una de las canciones del cantante andaluz. Un look entre Iggy Pop y Tarzán.

Este cronista ha tenido la suerte de estar como extra en diferentes días del rodaje, tres en concreto, durante el mes de marzo. Sin querer desvelar para nada el argumento de la película, ya desvelado por Alex en Internet con su ingeniosa promoción de la misma, y sabiendo que en un rodaje casi nunca se rueda por orden cronológico, he podido ver algunos detalles interesantes.

Primero, que los números musicales que se ruedan en un gran plató de Telemadrid, en la Ciudad de la Imagen (Pozuelo de Alarcón), que simulan un programa televisivo de Nochevieja, algo que Raphael ya conoce muy bien por razones obvias, presidido por un letrero luminoso gigante que dice "Feliz 2016", son de un rodaje lento y complicado, ya que Alex los rueda desde todos los ángulos posibles: desde la derecha del escenario, luego desde la izquierda, luego del centro e incluso desde el propio escenario, esto último como si fuera la mirada del artista que canta y mira al público. A eso añadamos la repetición de cada toma, tres o cuatro veces como mínimo.

Los extras estamos en dos zonas distintas del plató, unos en las mesas al lado del escenario y otros, entre ellos yo mismo, en las gradas, con smoking y pajarita (las mujeres con traje de noche).

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Según nos indica el ayudante de dirección, que manda más que el propio Alex, tenemos que dar palmas por cada canción, bailar como si nos fuera la vida en plan Travolta e incluso parecer aburridos y hastiados, ya que parece ser que a los personajes les pasará algo parecido a "El ángel exterminador" de Luis Buñuel. Yo he tratado de ser disciplinado y hacerlo lo mejor que podía, sobre todo al decir Alex: "Vamos a filmar al público bailando. Quien baile mejor, saldrá en la película; quien no, no saldrá". Yo pensé que haré lo que pueda, no soy bailarín, y ya está.

El primer día rodamos a Raphael como Alphonso cantando "Escándalo", con unos paneles posteriores de videoclip, magníficamente rodados. El cantante estaba algo cansado y necesitaba sentarse de vez en cuando, pero como un buen profesional, lo daba todo y bromeaba con el público. El tercero, vino Mario Casas como Adanne y su canción, digamos parodia, de aquella que dice "Torero, me juego la vida por ti", ahora "cambia de profesión" y dice "Bombero, me quemo la cara por ti".

También hay unas bailarinas espectaculares, un regidor superado por las surrealistas peripecias del filme (Luis Callejo) e incluso una historia de amor, donde Pepón Nieto tiene unos besos explícitos con Blanca Suárez. Y mucho humor negro, pues ocurre algo inesperado que no contaré, pues Alex diría como Alfred Hitchcock a los críticos de cine por "Psicosis": "No revele usted el final, no dispongo de otro". La película está producida por Enrique Cerezo, que estuvo de visita el primer día que yo estuve.

Pero lo que más duraba era el rodaje de las canciones, ya grabadas. Cada día de rodaje duraba muchas horas, aunque cuando Alex monte todo el material con las diferentes tomas y puntos de vista, nos quedaremos boquiabiertos como cuando vemos uno de los Rolling Stones, por ejemplo. #Cine español #Hollywood