Europa está conmovida por las tragedias seguidas de los inmigrantes que se han ahogado en las aguas del Mar Mediterráneo próximas a Italia, a islas como Lampedusa o Sicilia. Es repugnante sentir las excusas que ciertos políticos han puesto para evitar siquiera rescatar a los inmigrantes en peligro de muerte, desde Silvio Berlusconi que consiguió imponer una Ley que castigaba a quienes siquiera intentaran ayudar a un inmigrante que se pudiera ahogar, a otros que se excusan en que una operación de rescate cuesta mucho dinero público.

El magnate milanés no paró hasta que su Gobierno impuso aquella horrorosa Ley, y lo hacía para conservar el voto de gente racista y de clase alta, la mayoría de ellas, añadiendo la falta de escrúpulos habitual de él mismo con tal de ganar unas elecciones.

Ahora he oído a políticos locales de la zona afectada quejarse por el alto coste de los equipos de rescate de inmigrantes en peligro. ¿Si dichos inmigrantes fueran blancos y de clase alta, con dinero para invertir en empresas, serían tan tacaños con los gastos?

Sólo hemos oído claro al Papa Francisco quejarse por lo que ha pasado, decir lo que es de sentido común: que los inmigrantes muertos y supervivientes son personas como nosotros. Huyen de países en guerra, arrasados por la miseria, la corrupción, el fanatismo religioso homicida (Boko Haram, Al Qaeda, Estado Islámico, etc.), incluso carente de riquezas que antes tenían, pero que Occidente se llevó. Se juegan la vida en buscar una vida mejor.

Me acuerdo de cuando el Tercer Mundo era prácticamente todo una colonia de Occidente, y la ayuda que tenía la gente local venía de los misioneros cristianos que había allí, y que sigue habiendo.

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Gran trabajo hacían y siguen haciendo, lo malo es que las clases altas occidentales sólo se acordaban de ellos en obras de caridad estilo Domund, que en este país se resumían, oyendo a los gobernantes, con frases como "La conversión de infieles a la fe verdadera", cuando aún el Concilio Vaticano II no había llegado ni se dejó de ver a cualquier Religión no católica ni cristiana como hereje.

O cuando cierto Presidente de un poderoso club de fútbol, entrevistado por Jordi Évole en "Salvados", dijo, eso creí entender, que si ayudaban a niños africanos no era en lo material, a ayudarles a salir de la miseria, sino a hacerles la vida más feliz si ganaba su equipo. Vamos, como cuando la Iglesia anima a rezar para que la gente pueda levantar el ánimo al pasarlo tan mal, sin un céntimo en el bolsillo ni poder comer todos los días.

Occidente, o Europa, no ha reflexionado en que si los inmigrantes huyen de sus países hacía la próspera Europa es por que en sus países no queda nada, las riquezas (escasas) las tienen unos pocos, muchas materias primas se exportan a países ricos por poco dinero, la esperanza de vida de la población local es de pocos años, la corrupción imposibilita que nada mejore, y encima hay que añadir esos grupos fundamentalistas sedientos de sangre de quien no tenga su misma Religión o ni siquiera sea de su secta (los de Estado Islámico, sunnitas que odian a los chiítas), que incluso han acabado con la industria turística de muchos de esos países, a los que los turistas occidentales cada vez van menos…

Si tuvieran sus países mejor, no se moverían de allí.

En los buenos tiempos, muchos occidentales emigraban al Tercer Mundo cuando allí había de todo y rehacían allí sus vidas, véase Latinoamérica, por ejemplo. Y se les recibía con los brazos abiertos. #Unión Europea #Crisis #Inmigración