Hace 25 años el diario El Mundo publicaba un editorial con el siguiente titular: "#Inmigración: el problema existe y hay que solucionarlo". Pese a que éste estaba referido a la Ley de Extranjería de José María Aznar nos podría valer para redactar un nuevo artículo dos décadas más tarde. Y es que el problema sigue vigente y últimamente hasta en las agendas de los grandes medios de comunicación.

Las últimas noticias que nos llega desde el Mediterráneo, además de trágicas, suponen un fracaso a nivel colectivo de la política migratoria europea. Sólo basta recordar esta negra semana en la que han muerto más de 1.000 inmigrantes en varios naufragios.

Ante esta situación el jueves se reunirán todos los Jefes de Estado y de Gobierno en Bruselas a petición de Matteo Renzi, el primer ministro italiano. A la cumbre europea los líderes llegarán con bastantes divergencias sobre cómo encarar la política migratoria para evitar mayores tragedias, sin embargo están abocados a superar sus diferencias y llegar a un acuerdo. A decir verdad la discrepancia pasa por la cantidad de recursos que los países estarían dispuestos a destinar para "contener" más naufragios en el Mediterráneo. Un punto de vista que no sería criticable salvo por el grave hecho de que los derechos humanos quedan relegados al mutismo total.

''E' una vergogna'' declaraba indignado el Papa Francisco en septiembre del 2013 ante el naufragio de Lampedusa en el que murieron más de 100 personas.

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No pudo pronunciar una palabra tan acertada como la de vergüenza. Vergüenza ante leyes como la Ley Bossi-Fini en Italia que no sólo eleva a la categoría de delito la inmigración ilegal sino que además impide cualquier tipo de ayuda. Cuando el pescador Vito Fiorino traspasó la injusta legalidad se convirtió en un héroe fuera de su país, y sólo por asistir con su barco a los inmigrantes que agonizaban en el Mediterráneo. Pese a la amenaza de penalización Vito Fiorino no dudó en "recoger inmigrantes de cuatro en cuatro mientras la guardia costera miraba".

No debería sorprender la Ley Bossi-Fini promulgada por la Liga Norte, esos mismos que sin pudor llamaban "orangután" a la Ministra de Integración en Italia. En la misma línea de la intolerancia se encuentra el partido de Berlusconi, Forza Italia, que sin pudor ha iniciado una xenófoba campaña contra la inmigración ilegal en Italia. En el cartel se puede leer "Vacaciones en Italia por 35 euros", como si los inmigrantes que arriesgan sus vidas, por encontrar un futuro mejor, lo hicieran por disfrutar de sol y playa… ¡sobran las palabras!

No tenemos que irnos muy lejos para encontrar políticas de inmigración que no se ajusten ni a los derechos humanos ni a la legalidad internacional.

Desde que el Gobierno del #PP se empeñara en legalizar las devoluciones en caliente de los inmigrantes, España se ha situado en la lista de países que preocupan al Consejo de Derechos Humanos de la ONU. El derecho de asilo y refugio es un derecho internacional que no debe verse vulnerado por una cuestión de seguridad o de "contención".

De nada servirá establecer un acuerdo europeo de política migratoria sin en dicho acuerdo sólo se presta atención al control fronterizo y olvidan los derechos humanos. Para avanzar en un tema como la inmigración, es necesario analizar el cómo en función del porqué. Los inmigrantes, que son víctimas de la pobreza que generan sus gobiernos corruptos, no merecen ser tratados como números de una larga lista de problemas.