Pedro Muñoz Seca fue un autor de teatro especializado en comedias, fusilado al comienzo de la Guerra Civil por sus ideas conservadoras, y cuya obra más conocida fue "La venganza de Don Mendo", parodia simpática de los dramas románticos medievales, hablada en verso y mezclando hábilmente anacronismos. Su protagonista busca venganza por haber sido condenado al haber seducido a una mujer casada. Pues Muñoz Seca, antes de ser fusilado, dijo a sus verdugos: "Podréis quitarme todo, incluso la vida, pero no lograréis quitarme el miedo que tengo". Una despedida de gran humorista, de saber reírse de uno mismo y dejar a sus verdugos desconcertados.

Tuvo un nieto que se hizo famoso escribiendo versos satíricos que cada día se emitían en uno de los informativos de la desaparecida Antena 3 Radio (1982-1992): Alfonso Ussía. Pero luego empezó a escribir artículos de opinión en revistas y periódicos, siempre de corte conservador.

Hace pocos años dejó ABC, donde escribía siempre, para irse a La Razón, y publicar un artículo diario en la contraportada. También ha escrito para el teatro, libros, etc.

Pues en sus libros vemos un sentido del #Humor peculiar, que quiere ser políticamente incorrecto, de tono muy derechista. Algo respetable, claro, lo que pasa es que su estilo, al contrario que su abuelo, es chusco, grosero, y lo que es peor, anticuado, de otra época. Si hojeamos sus libros de las aventuras del Marqués de Sotoancho, después llevadas a la televisión, nos encontramos con una especie de página del TBO del año de Maricastaña, pese a que el TBO contaba con dibujantes con más ingenio.

En la contraportada de La Razón, cuando habla de Catalunya, le sale la vena aún más chusca y tópica, como en libros como "Resentidos, torpes y traidores". Esta semana ha hecho el ridículo con una gracia a la que no encuentras la gracia.

Vídeos destacados del día

Gracia, además, inoportuna y con una cierta xenofobia camuflada. Es su artículo escrito en árabe, el cual parece escrito con el traductor automático de Google, con el que puedes traducir tus propios textos incluso al chino. Si quería hacer una crítica satírica a Catalunya, usar el yihadismo para ello, como si todos los catalanes fuéramos extremistas y salvajes, es una mezquina muestra de prepotencia, mala educación y chulería, además de xenofobia.

O si quería hacer un artículo "experimental", como una película de este tipo, mejor haber imitado al Federico Fellini de "8 ½", aunque el maestro italiano era inimitable, con su exhibición de personajes peculiares de todas clases sociales, incluyendo a los no menos curas y obispos. Pero con la que está cayendo, querer provocar a catalanes y musulmanes a la vez, con esa falta absoluta de tacto y ese humor grosero sin gracia, ha conseguido el efecto contrario.

Él puede hacer el humor que quiera, tiene su público garantizado, y alguna vez me ha hecho reír con sus ocurrencias, como cuando imitaba a un revolucionario de Nicaragua en el programa de radio de Luis Del Olmo. Pero su prepotencia fue el colmo cuando hace tres años, con la muerte del dibujante Antonio Mingote, tuvo el poco tacto de presumir que casi le había convencido para que dejase ABC y se pasase a La Razón. Qué flaco favor a su amigo.

Cuando él dice cosas que son sensatas, lo reconozco, pero en ocasiones como aquella de Mingote y la actual del articulito en árabe, esa sensatez no existe ni en sueños. Yo también hago humor como él, no profesionalmente, pero estas rabietas suyas funcionan mejor cuando las hacen maestros de ello como los del Charlie Hebdo.