Ni en el mejor guión de Hollywood podía estar escrito que Chicharito Hernández fuera a convertirse en el jugador decisivo para el conjunto de Carlo Ancelotti. Pero lo ha sido y puede que lo siga siendo. Marcó el gol que dio el pase a su equipo a las semifinales de Champions y frente al Celta fue el jugador que desequilibró el partido además de anotar dos goles. Una semana de ensueño. Hasta llegar aquí, el delantero ha tenido que pasar mucho tiempo en la sombra, mucho más de lo que él esperaba.

Su fichaje por el club blanco respondía a la búsqueda de un delantero que, en primer lugar, supliera la marcha de Morata a la Juventus.

En segundo, dar descanso a algún componente de la BBC. El jugador aceptó su rol pensando que contaría con minutos pero la realidad ha sido bien distinta. Ancelotti apenas ha dado descanso a Bale, Ronaldo o Benzema y cuando alguno de éstos ha estado lesionado, su lugar era ocupado por Isco o James.

La confianza del técnico italiano con Chicharito siempre ha sido escasa, como escasa ha sido su participación en esta temporada. El delantero cuenta con tan solo 496 minutos en Liga, uno de los jugadores menos utilizados por Ancelotti junto con Jesé, Khedira y Coentrao (lesionados buena parte de la temporada) y Keylor Navas (guardameta). A pesar de esto, el jugador mexicano sabía que no podía caer en el desánimo y ha seguido trabajando hasta que ha llegado su oportunidad. Una oportunidad brindada en parte por las lesiones de sus compañeros y en la que su técnico no ha tenido más remedio que contar con él.

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Sus lágrimas en el banquillo tras ser sustituido durante el partido frente al Atlético de Madrid eran una muestra de lo mucho que había sufrido el joven delantero. Unas lágrimas que eran una mezcla entre emoción y rabia contenida. Solo había que ver la forma en la que celebró su gol en la Champions -Thierry Henry llegó a decir que parecía que hubiera ganado la Champions con esa celebración.

La pregunta que ahora se hace todo el mundo es qué pasará cuando esté la BBC recuperada. El mexicano está en su mejor momento, parece tocado por una varita mágica y cada partido que juega parece mejor que el anterior. ¿Será capaz Ancelotti de sentar de nuevo a Chicharito para volver a jugar con la BBC? En dos semanas se desvelará la incógnita. Lo que está claro es que el mundo de fútbol suele ser justo y te devuelve lo que a veces te quita y Chicharito Hernández es un claro ejemplo.