Aunque seguramente habrá dejado buenas tardes de Fútbol, a Éric Cantona todo el mundo lo recuerda por la terrible patada que asestó a un hincha del Crystal Palace, allá por enero de 1995. Defendiendo la camiseta del Manchester United, el galo administró una patada en el pecho a un aficionado al más puro estilo de las artes marciales orientales.

El hecho recorrió medio mundo y el incidente se saldó con una multa de 20.000 libras esterlinas, ocho meses de sanción sin poder jugar al fútbol con su equipo y dos semanas de cárcel, que no cumplió y se cambiaron por servicios comunitarios.

Pues ahora, veinte años después, el internacional francés vuelve a los medios para faltarle al respecto a la selección española de futbol y a toda la afición de un país.

Aprovechando la entrega de los prestigiosos Premios Laureus, el francés asegura que España gano el Mundial de Sudáfrica con diez jugadores del Barça y que el mundial lo ganó Cataluña y no España.

Aunque algunos independentistas, incluyendo a Artur Mass y Oriol Junqueras, se habrán puesto muy contentos, pues podrán presumir de empezar su proyecto de independencia con un Campeonato Mundial en las vitrinas catalanas, las palabras de Cantona son políticamente inoportunas y demuestran una ignorancia supina.

Quizás olvida Cantona que mientras no ocurra lo contrario, España es un conjunto de Comunidades Autónomas entre las que se encuentra Cataluña y, además, la selección española se encuentra incluida en la FIFA como país único, al contrario de lo que ocurre, por ejemplo, con los equipos de Gran Bretaña.

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Pero además de esta impepinable verdad geográfica, las palabras de Cantona son una falta de respeto absoluto a sus compañeros de profesión. Quizás olvida Cantona que jugadores como Casillas, Ramos, Capdevila, Alonso, Villa, Torres, Mata o Silva, entre otros, no jugaban por entonces en el Barcelona, y otros, como Pedro, aunque en el Barça era canario. Quizás Éric lo dice por Iniesta, que nos dio el gol de la victoria en Sudáfrica, pero entonces este exjugador francés no debe de saber que el bueno de Iniesta es más manchego que el queso de su mismo nombre.

Del mismo modo, las palabras de Cantona son como una patada trapera a toda una nación orgullosa de su selección. Y si hablamos de orgullo por la selección, nuestro país vecino, Francia, quizás sea de los que más orgullosos están de sus triunfos futbolísticos. Y, como debe de ser, suponemos que se sentirán muy orgullosos de haber ganado el Mundial de Fútbol de 1998.

No tenemos nada que decir en contra del brillante triunfo de Francia en el Mundial organizado en su país, todo lo contrario, tenía un equipo digno y competitivo y, además, contaba con un jugador que marcaba las diferencias, Zinedine Zidane, un jugador francés de descendencia argelina. Fíjense si será una "sandez" lo que ha dicho Éric Cantona que estaría a la altura de decir que el Mundial de 1998 no lo ganó Francia, sino que lo ganó Argelia.