En laera en que casi cualquier teléfono móvil tiene Internet y prácticamente esimposible no “tropezarte” con una ingente cantidad de información cada día yano hay excusas para noticias como la que se hizo popular la semana pasada. Quecasi el 30% de los españoles crean que el Sol gira alrededor de la Tierra no esun dato que compartir como broma, no es un chascarrillo que comentar el sábadopor la noche con los amiguetes en el bar ni es una noticia inocua.

Porqueen 2015 ya no valen las excusas. El sistema educativo puede ser muy pobre (quelo es), los profesores por norma general algo incompetentes (que lo son) y elanticuado modelo de competir entre alumnos sacando notas según lo que evalúanque sabemos o ignoramos puede no atraer ya las ganas ni la atención de nadiecon un mínimo de alma, de acuerdo.

Pero sacar el móvil y mirar algo en Internetes un acto que nos cuesta, como mucho, 30 segundos de nuestro tiempo, por loque el “no saber” en el siglo XXI no debería ser un concepto que traguemos comosociedad.

Admitoque la noticia puede tener su punto cómico, pero eso durante unos pequeñossegundos, los pocos que tarda uno en darse cuenta de que ese casi 30% de losespañoles que por no saber no saben ni que la Tierra gira alrededor del Soltienen derecho a voto. ¿La sonrisa se os congela un poco, eh? Esas personas vana votar en vuestra comunidad autónoma el próximo mes quién os va a gobernar.Imaginaos que todos votan al mismo…es un problema a tener en cuenta, ¿no creéis?

Pero,repito una vez más, ya no podemos llevarnos las manos a la cabeza y culpar alEstado de querer que su pueblo sea pobre e ignorante para que siga manteniendoun sistema que se aprovecha de su sudor y su sangre para mantenerse en piellevándose por delante a ese mismo pueblo que en teoría sostiene y fundamentael Estado.

Ahora cualquiera puede pulsar una tecla en su ordenador portátil yacceder a toda la información que desee.

Podemosleer las teorías sobre la manipulación estadounidense en Venezuela, oinvestigar si el 11-S fue provocado por el gobierno americano. Podemos accedera cientos de gigabytes de información que jamás nadie difundiría por la tele (ano ser que vuelvan a invitar a Willy Toledo a algún debate) y ampliar nuestrosconocimientos.

Y no sólo en casa, ahora mismo mientras lees esto en un barcuatro amigos ya no discuten sobre en qué fecha nació nosequién. Y no discutenporque tienen un móvil que les muestra esa información en cuestión de segundos.

Ahorase trata de la Humanidad con H mayúscula. Ahora la pelota está en nuestrotejado.

La ignorancia de la que hace gala ese casi 30% de nuestro país es unaignorancia trabajada, una ignorancia obstinada en serlo. No puede ser de otramanera. Sólo metiéndose en una burbuja de narcisismo y luchando contra el mundoreal contra viento y marea puede una persona creer que el Sol gira alrededor dela Tierra. Porque nadie puede haberle dicho que es cierto. No puede haber leídouna afirmación tal.

Poreso, creo que Galileo fue sabio cuando decidió tragarse su orgullo ante laIglesia Católica y no perder el gaznate por defender sus ideas. ¿Para qué darsu vida si casi 400 años después un 27% de la población española iba a seguirignorando qué cojones es realmente nuestro planeta y cómo orbita?

Simplementeno merecía la pena. 

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