Los abusos cometidos por la Dictadura del general Miguel Primo de Rivera, el cual se creía un dios y acabó muriendo como uno del montón en un lugar de mala muerte de Paris, aparte el apoyo pusilánime de un monarca incompetente, provocó la victoria de los republicanos en muchas ciudades por las elecciones municipales. Alfonso XIII lo entendió y decidió marcharse a Italia.

Visto hoy en día, sobre todo con las influencias culturales de la gente joven, se ve que la clase dominante, o el clero, controlaban todo como si fueran personajes de una película de Martin Scorsese, eso sí, sin prostitutas aparecidas públicamente en la Bolsa de Madrid (estarían en estancias privadas), o intrigaban como en Juego de Tronos. Pero el clero y sus actitudes de entonces ahora serían vistos como si fueran dirigentes de Estado Islámico, sólo que con la cara descubierta, aunque también vestían de negro.

España aún no estaba preparada para los cambios profundos que necesitaba. Sus gentes aún no estaban suficientemente educadas. No se quería hacer como la Revolución Francesa, aunque dejó la semilla de la Francia actual, ni tampoco como la Rusa, que al final se murió de puro vieja en 1989. Pero sus dirigentes lo intentaron. Lo malo es que no consiguieron contener a quienes llevaban tanto tiempo aguantando abusos de ricos y terratenientes, volviéndose aquellos tan malos como los que les oprimían.

Forges, en su Historia Forgesporánea, sentenciaba: "La República, apenas un mes de su llegada, ya estaba herida de muerte". Y lo decía por los errores como la quema de conventos y otros terribles acontecimientos, que dividieron aún más a las gentes del país, sobre todo a las clases sociales.

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Luego vinieron la Revolución de Asturias y la Catalana, aunque ésta última fracasó estrepitosamente. Francesc Macià intentó fundar antes la República Catalana, pero su buen talante le aconsejó esperar y consolidar antes la autonomía. Murió antes de conseguirlo. Su sucesor, Lluís Companys, calculó mal el momento para que Catalunya empezara su nueva singladura y ya saben el resultado.

Mirando como estaba el resto del mundo, España necesitaba un cambio absoluto, algo que luego el franquismo liquidó, ciego ante los cambios del mundo moderno y nostálgico de una supuesta gloria imperial pasada, algo que otros Imperios consiguieron con más tacto político. Y el nuevo Dictador metió al país en una burbuja, con cursis frases tipo "España es la Reserva Espiritual de Occidente". Cualquiera que le oyera, pensaría que incluso el Vaticano era un lupanar, viendo los aires de superioridad del Caudillo.

El documental "Las maestras de la República" intentaba reivindicar a mujeres que querían que España saliera de la Edad de Piedra, hablando virtualmente, pues cualquier país del entorno estaba siglos, o mejor dicho miles de años, más avanzados.

Hoy en día casi se les ignora por parte de la derecha española, en otros países se las admira. Quisieron enseñar cosas a sus alumnos que hoy en día son normales, pero entonces eran inmorales para ciertas gentes.

Recordando como cierta Prensa conservadora sigue ofendiéndose cuando ve a sus "héroes" como los "malos" y no como los "buenos", como si los suyos fueran el George Bailey de "Qué bello es vivir", al ver alguna película o serie sobre la época, que sepan que la gente de aquel tiempo no supo dar la talla. Que muchas costumbres de entonces ya no servían para nada, y muchos valores tampoco. #Cataluña