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Este 1º de Mayo, como cada año desde 1889, conmemoramos el Día Internacional del Trabajo o Día del Trabajador, un día festivo en que se celebra la lucha por mejorar las condiciones y derechos laborales y sociales de la clase trabajadora. 

Su origen se encuentra vinculado, como ya pasara con el Día Internacional de la Mujer, con los movimientos socialistas de finales del siglo XIX, y está relacionado con una serie de acontecimientos trágicos que tuvieron lugar a finales del siglo XIX, en los Estados Unidos, conocidos como la Revuelta de Haymarket, cuyo antecedente inmediato fue la Ley Ingersoll promulgada en 1868 por el entonces presidente de los EE.UU., Andrew Johnson, que fijaba la jornada laboral en 8 horas, y que fue incumplida por la gran mayoría de empresarios, que hacían trabajar a sus obreros hasta 18 horas seguidas.

La respuesta obrera a esta negativa a cumplir las 8 horas fue la convocatoria de una huelga general el 1 de mayo de 1886, secundada por cientos de miles de trabajadores de muchas ciudades norteamericanas; pero la más trágica fue la que tuvo lugar en la ciudad de Chicago, donde miles de trabajadores se concentraron en la Plaza de Haymarket para exigir a la clase empresarial que cumpliera con la jornada laboral de 8 horas. En medio de una fuerte represión policial, un artefacto hizo explosión causando la muerte de un policía y dejando heridos a varios.

Por estos hechos, fueron detenidas 31 personas, de las que sólo fueron juzgadas finalmente 8. De éstas, 3 fueron condenadas a penas de prisión y las cinco restantes a ser ejecutadas en la horca: se trataba de tres periodistas, un tipógrafo y un carpintero que decidió quitarse la vida en su celda antes de enfrentarse a la horca. Estas cinco personas, sindicalistas defensores de los derechos laborales y de la jornada de 8 horas, fueron ejecutadas por unos hechos que no habían cometido, conociéndoseles desde entonces como los "mártires de Chicago"

Tres años más tarde, en 1889, y como homenaje a estos "mártires de Chicago" por su defensa por la jornada de las 8 horas, el Congreso Obrero Socialista de la II Internacional señaló el 1 de mayo como Día del Trabajador. Desde entonces se conmemora en la mayoría de países del mundo, excepto en EE.UU. y en Canadá que lo celebran el primer lunes de septiembre para desvincularlo del movimiento socialista. 

En España, este primero de mayo volveremos a salir a las calles bajo el lema "Así no salimos de la crisis" y, emulando el espíritu combativo de los "mártires de Chicago", uniremos nuestras voces y nuestras fuerzas en cualquiera de las manifestaciones previstas para celebrar el Día del Trabajador con dos objetivos claros: acabar con la política de recortes que no favorecen la creación de empleo y está contribuyendo a la merma de nuestros derechos laborales y exigir una prestación de ingresos mínimos para las personas desempleadas que no tienen nada, con el fin de devolverles la dignidad que esta persistente crisis económica les ha ido quitando tan abruptamente.