Acusar a los vecinos de los problemas domésticos es una recurrente excusa muy de moda en la vida real y en la política. Además, esta costumbre está ampliamente arraigada en el manual de cualquier gobierno totalitario que se precie. Sin ir más lejos hace unas semanas Nicolás Maduro acusaba a la derecha de España de formar un "eje" con la ultraderecha de Bogotá y Miami para derrocar su régimen chavista.

La vocación chavista y bolivariana de algunas organizaciones de izquierda radicales, emergentes en Europa, ha sido constatada. Que Syriza y Podemos han "mamado" de estas ideas populistas es un hecho confirmado por la cúpula chavista que aseguran que el chavismo está colonizando Europa, empezando por Grecia y siguiendo por España.

Por si quedaba alguna duda, ayer Tsipras "salió del armario" y en un discurso, en el que echamos de menos el chándal, acusaba a España y Portugal de formar un eje para impedir que su Gobierno se salga con la suya en su postura económica con Europa.

Según Tsipras esta actitud del gobierno español es electoralista y está fundada en su afán de demostrar que Podemos no podrá realizar sus promesas electorales sobre la negociación y reducción de la deuda española.

Mariano Rajoy aprovechando un mitin en Andalucía le ha respondido a Tsipras. Rajoy le aconseja que no haga responsable de sus frustraciones a España y le recuerda que nuestro país ha sido y va a ser tremendamente solidario con Grecia, incluso aunque nosotros, los españoles, no estamos para tirar cohetes. Lo único que pide Rajoy es que Grecia, como cualquier otro hijo de vecino, sea responsable de sus deudas y sea capaz de saldarlas en el tiempo más adecuado.

No sabemos si Tsipras realmente piensa lo que dijo y/o si además le estaba devolviendo a Pablo Iglesias el favor por la visita que le hizo días antes de que ganase las elecciones.

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En todo caso, el problema de Tsipras no está en España sino que lo tiene dentro de su propio país.

A los electores, que no le votaron porque no creían en sus promesas, ahora se les unen aquellos que se sienten defraudados por el "plegamiento" o "bajada de pantalones" de su gobierno frente a Europa, pero sobre todo frente a la todopoderosa Alemania.

En todo caso, en defensa de Tsipras, lo que le está pasando no es un problema único o personal. Lo que ocurre es que, independientemente de colores y banderas, todos los políticos son iguales, prometen y prometen cuando están en campaña electoral e incumplen e incumplen cuando llegan al gobierno

Y cuando no cumplen lo que habían prometido, entonces, la culpa es de otros. Rajoy, por ejemplo, no sabía cuándo prometía que iba a bajar los impuestos, que Zapatero había dejado el país hecho un solar y ahora Tsipras no sabía que Europa no le iba a dejar irse de "rositas" sin pagar su deuda nacional.