El joven de 28 años de edad, vivía en la ciudad de Westerwaldkreis en Renania-Palatinado, Alemania. Conocidos dijeron que en los últimos 20 años, nunca mostró signos de depresión. La casa es de sus padres, y ha permanecido estos días con las cortinas corridas y cuatro coches de policía permanecían estacionados fuera.

Un miembro del Club de Planeadores, el Sr. Peter Ruecker comentó al periódico Mirror, que Andreas estaba feliz de trabajar en Germanwings. Obtuvo su licencia de piloto de planeador en su adolescencia. Luego de terminar una durísima escuela universitaria alemana entró como aprendiz de piloto en Lufhansa. Según Ruecker era un joven bastante tranquilo, tenía novia y era agradable.

La Administración Federal de Aviación elogió las habilidades de Lubitz y lo incluyó en la prestigiosa base de datos de la FAA, con Certificación de Aviador. Esta base de datos contiene los nombres de los pilotos que llegan a los altos estándares de educación, licencias y meritos establecidos por la FAA o que superan estos modelos.

En el año 2013 recibió un premio de la Aviación de Negocios Gaceta, en el que el mismo Andreas escribió: la certificación de los pilotos ha evolucionado con el tiempo, por un intento de reducir los errores que conducen a accidentes fatales. La certificación de piloto de la FAA, puede ser la diferencia entre un vuelo seguro y uno que termina en tragedia.

Obtener un certificado de piloto requiere más de 1500 horas de experiencia en aviones y están obligados a pasar un examen físico.

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Andreas llevaba 630 horas de vuelo en los Boing A320, y su carnet médico expiraba en junio del 2015.

Ayer en conferencia de prensa el fiscal Brice Robin de Francia, decía que el joven llevo intencionadamente el avión en un rápido descenso. Estuvo 10 minutos sin hablar mientras la aeronave bajaba estrepitosamente, se oyen en las grabaciones los gritos de los pasajeros, los golpes tratando de entrar a la cabina.

Nunca dijo una palabra, no hay señal de socorro ni llamada por la radio de que el avión estaba cayendo. Se lo oye respirar, o sea que no sufrió ningun ataque al corazón o algo parecido, y trancó deliberadamente la puerta desde dentro para que nadie pudiera entrar. ¿Fue un suicidio? Ahora nunca lo sabremos.

Lo que podemos decir que junto a él murieron 150 personas inocentes de una mente perturbada. Dieciséis niños de una escuela secundaria que iban en una visita de intercambio. Bebés, hombres y mujeres. Andreas no abrió la puerta a pesar de los golpes, el descenso del avión era voluntario.