Nadie se lo podría haber imaginado, y por esto ha sorprendido tanto, por eso hoy en todas las tertulias políticas, se habla del tema. Pero la respuesta que ayer dio el ministro de defensa, Pedro Morenés, al caso de abuso sexual y laboral sufrido por Zaida en las Fuerzas Armadas, sorprendió por calificar el tema como «circo mediático» y por mandar a callar a Irene Lozano, diputada por UPyD que ha llevado el caso al Congreso, junto con Zaida y su marido.


Sorprendió porque viene de un miembro de un partido político, que si algo le caracteriza, es su talante democrático, sino que le pregunten a Ignacio González. Nadie podía esperar una respuesta, tan despótica, de alguien que viene del Partido de los trabajadores, como diría Cospedal. Partido político que, siempre afronta sus problemas, sin trampas, como afirmaría Elpidio Silva. Un partido, que nunca usa la manipulación por sus intereses, como se vio el 11M, cuando afirmaron que la autoría del acto terrorista era de ETA.


Sin lugar a dudas, viendo a los tertulianos de televisión, parece que la respuesta de ayer de Morenés, debiera sorprendernos, pero realmente, ¿A quién con más memoria que un antiguo "Spectrum", puede sorprender esta forma de afrontar la peste a Franquismo que arrojan en cada acción los de Génova?. Pero, por si fuera poco, para tapar ese olor, usan medidas y formas Franquistas, por lo que el olor, lejos de disimularse, se amplifica. Y lo que ayer se pudo ver del ministro de defensa, es un claro ejemplo de esto, manda callar a alguien que denuncia un abuso.


Está claro que, para lo que está sirviendo la crisis, además de para cambiar el dinero de bolsillo, (sí ya saben, del de la clase media, al de los ricos), es para hacer latente y cada vez menos incontestable, que realmente vivimos en la Venezuela que ellos describen. Sí, han leído bien. La Venezuela con la que el Partido Popular intenta asustar a los votantes que quieren un cambio en este país, es la España del Partido Popular. La España en la que los perseguidos no son los ladrones, delincuentes o criminales, sino aquellos que los denuncian, a ellos y sus tropelías.