El gobierno español, señor del castillo, lleva más de cinco años cobrando tributos a la pequeña empresa sin que esta haya tenido cosecha, en un guión propio de la peor versión de Robin Hood pero con la maldad añadida de que, además de esquilmar hasta el último de los bienes a sus vasallos, ganados con el fruto de su competencia y productividad, les están echando de sus chozas.

La negligente actuación del presidente de turno de nuestro gobierno, la incapaz gestión de nuestro ministro de Hacienda sin regular tributos y ayudas, en combinación con una mediocre justicia que brinda cobertura a los sicarios, delata que aún no han comprendido que, sin ellos, sin nuestros pequeños empresarios, no entrará grano al castillo y el hambre también acabará por asolar el interior de la fortaleza con el señor y sus secuaces dentro de ella y todo por no haber hecho el esfuerzo de mirar más allá de sus murallas.

Cara a las elecciones se apuntan medidas dedicadas a sanear una legislatura donde se ha gobernado sobre los agentes sociales y los medios de comunicación y legislado para la gran empresa y la banca en lo que no me cabe duda que era la mas cobarde de las opciones posibles para un gran país como España. Como resultado la supervivencia de la gran empresa y de la banca culpable del enorme grado de afectación de la #Crisis mundial a la economía española y la impune devastación de la pequeña empresa y de la clase media que, durante los últimos 35 años, ha construido, con mucho esfuerzo e ilusión, el estado de derecho que hoy la destruye.

A la mediocridad profesional y política que sigue pregonando que España está saliendo de la crisis hay que explicarle que, con salarios de 600€, no estamos saliendo de la crisis, estamos entrando en la miseria. Que la única forma de salir decentemente de la crisis es recuperando el consumo, pero no el de productos de lujo o el de supervivencia sino el de la clase media y con el la pequeña empresa que es la más dispuesta a primar a un buen trabajador con un buen salario.

A la mediocridad que acomodada tras los muros del castillo lastra nuestra recuperación, a los que soportan su bienestar en la desventura se sus conciudadanos a los que piensan que el poder y su suerte nunca cambiará se les ha de explicar que entre la podredumbre no hay felicidad verdadera que ellos son los siguientes en la lista y que la única forma de invertir la dinámica de destrucción es con el apoyo y noble dedicación en sus funciones de todos los ciudadanos.