Gracias a Cristóbal Colón o, vaya usted a saber quién, llegamos a tener conocimiento de otras tierras más allá de los mares y de otras gentes, a los que aquellos descubridores llamaban "salvajes". Yo les perdono porque no sabían lo que decían. O, tal vez, aún desconocían las palabras "chamán" o médico de conocimiento.

Parece que la doctora, Teresa Ilari, licenciada en Medicina por la Universidad Autónoma de Barcelona, es una de aquellas escasas profesionales de la medicina convencional, que se abrió a los conocimientos de estos ancestrales chamanes.

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Es por ello que hace más de treinta años decidió partir al continente americano y se afincó en Nicaragua donde colaboró en la alfabetización durante la Revolución Sandinista.

Amén de esto, sintió que debía explorar otras terapias alternativas, naturales y asequibles para que los graves problemas sanitarios de la población, debido a la extrema pobreza en la que se encontraban, pudieran ser solventados.

La doctora Ilari fue una de las grandes luchadoras e impulsoras de este tipo de terapias hasta que, por fin, el pasado mes de octubre de 2011, en un hito sin precedentes en el mundo, la Asamblea Nacional de Nicaragua, en su art. 774, contempló la "Ley de Medicina natural, terapias complementarias y productos naturales de Nicaragua". En ella se regula y se reconoce, la distribución, producción y comercialización de productos naturales y plantas medicinales, así como también incentiva el cultivo en viveros creando un Vademécum sobre plantas y minerales de uso terapéutico.

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Lo que permitiría el autoabastecimiento y, con él, una independencia muy saludable.

Esta nueva ley, sin duda de la mano de la anteriormente aprobada y que reconocía la medicina de los indígenas de la Costa Atlántica, se empareja a la perfección con la medicina convencional del Ministerio de Salud consiguiendo grandes logros terapéuticos en todo el ámbito social dado que contempla, nada más y nada menos, que 29 terapias, de las que sólo citaré aquí unas cuantas, por falta de espacio en este folio, y no exagero: Naturo-Ortopática, Holística, Ayurveda, Bioenergética, Hipnosis, Talasoterapia, etc. Ésta última, consistente en la utilización del agua de mar y que según Teresa Ilari, es una de las terapias que más éxitos consiguen porque es tolerada por cualquier organismo vivo resultando así ser un tesoro de incalculable valor contra la desnutrición mundial. Asequible y gratuita. Sus propiedades, tanto curativas como preventivas, aunque muchos se nieguen aún en aceptarlo, están perfectamente contrastadas.

Y es natural, nunca mejor dicho, si tenemos en cuenta que las primeras células que dieron origen a la vida en este bendito Planeta, aparecieron hace millones de años, en los primeros Océanos.

Es lamentable que en países que suponemos desarrollados, aún no haya cundido este ejemplo y que sigamos estando, exclusivamente, en manos de multinacionales farmacéuticas, que nos obliga a consumir medicamentos que, en la mayoría de las ocasiones, cronifican la enfermedad. Por no hablar de cómo nos enferman, premeditadamente, a través de la alimentación. De este modo, se aseguran millones de futuros "clientes". Y, lo peor de todo es que tanto los gobiernos, supuestamente al servicio de los ciudadanos, como poderosos estamentos, véase la OMS y compañía, les hacen el juego a cambio de sustanciales sumas de dinero. Desde aquí, mi agradecimiento a Teresa Ilari por su incansable lucha y al gobierno nicaragüense por su valentía y coherencia.