Hay oficios que se heredan y oficios vocacionales, y vocaciones que se heredan. Un negocio familiar es mucho más que un negocio. Cuando alguien trabaja por cuenta ajena o es funcionario, su objetivo laboral vital no es otro que alcanzar la mejor jubilación posible. Por supuesto que hay magníficos profesionales que, sin ser propietarios ni accionistas, dan siempre lo mejor de sí en sus puestos de trabajo, pero la motivación no puede ser nunca la misma que la de un propietario y su vida laboral tendrá, en el mejor de los casos, una jubilosa jubilación.

Pasa también con las empresas cuyos propietarios no tienen herederos.

Un negocio en el que no hay una generación dispuesta al relevo es una empresa condenada a desaparecer. Hace unos meses cerró en Albacete la Librería-Imprenta-Papelería Los Picos, empresa fundada allá por 1845, 169 años de vida, por tanto, a "Los Picos" no los ha cerrado la crisis que cada día cierra dos librerías en España, a "Los Picos" los ha cerrado la falta de herederos dispuestos a continuar la labor de Valentín, su último propietario.

En "Los Picos" empezó de aprendiz, siendo un chiquillo, Carlos. Carlos se independizó y en 1971 montó su propia Librería-Papelería-Imprenta Del Maestro. A pesar de la tremenda laboriosidad de Carlos y de sus inhumanos esfuerzos, que le llevaron incluso a morir con las botas puestas, luchando por su negocio, cuando una nebulosa mañana dejó su vida en la carretera cuando iba a Madrid a por libros, El Maestro siempre tuvo muchas más dificultades económicas que, por ejemplo, Los Picos.

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El Maestro no murió con Carlos, al contrario, contra todas las circunstancias económicas adversas, soportando y superando todas las #Crisis, los hijos de Carlos recogieron la antorcha de su padre y, sobreviviendo a todas las crisis, incluso a ésta, siguen adelante con el negocio; ahora han diversificado y renovado espacios, a un lado la imprenta, cada vez con más servicios, y a otro la librería-papelería. La historia y las circunstancias económicas siempre habrían condenado a morir al Maestro y a vivir a Los Picos, sin embargo, un intangible, la familia, la herencia (no precisamente de dinero) y los genes, han determinado la continuidad de una y la muerte de la otra.

Esta es también el fracaso del llamado socialismo real, que hace que las gentes no tengan incentivo para esforzarse en su trabajo, como tampoco lo hay en el capitalismo salvaje e impersonal, en el que sólo hay accionistas desconocidos que sólo conocen la frialdad de los números impersonales.

Ésta es una de las lecciones que está dejando esta crisis también: la familia es el núcleo fundamental del tejido social y económico de una sociedad. Los parados sin recursos que sobreviven gracias a las pensiones de los abuelos.

Hermanos o tíos que ayudan lo necesario y más, sin reproches ni pedir nada a cambio, salvo la confianza en la reciprocidad cuando sea necesario. Empresas que soportan imperturbables los terremotos económicos porque es una familia quien la cohesiona y le da esperanza de futuro.

Las familias son también centro de las más cainitas disputas, así es desde que Caín mató a Abel, no hay odios mayores que los que se provocan en las familias. Pero si una familia es capaz de superarse a sí misma y vencer sus maldades, no hay fuerza mayor, porque incluso sólo en la familia son posibles reconciliaciones inconcebibles en otros ámbitos. Y quien trabaja para la empresa de sus padres o de sus hijos, ni se jubila nunca ni escatima nunca en esfuerzos.