España está perdida. Y eso es algo que todos, de una forma u otra, aceptamos. Desde que comenzó la crisis, allá por el 2008,  todo ha ido de mal en peor. Paro, paro y más paro.¡¡¡La prima de riesgo!!! ¡¡recortes!! Ugh..!!

Podemos: qué miedo.

Ciudadanos: esos catalanes no me gobiernan.

PP y PSOE: ni de coña. 

UPyD: tránsfugas. 

IU: comunistas 

¿Realmente es esto para lo que ha quedado nuestro país?  No, España no es una acumulación de clichés. En algunas ocasiones hablamos del inmovilismo político de algunas zonas pero, la península entera es un bloque de hielo. Pocos son los ciudadanos que son capaces de apreciar lo bueno y lo malo de cada partido, de cada medida o de cada ley. No se trata de criticar y criticar, sino de criticar con sentido común. Ni el bueno es tan bueno, ni el malo es tan malo. 

Lo que sí está claro es que la vieja España bipartidista es pasado, así que, se os acabó el chollo.  Las próximas elecciones autonómicas en Andalucía serán la antesala de lo que posiblemente suceda después en el resto de nuestro país y será cuando las principales fuerzas políticas pongan sus cartas sobre la mesa.  Nadie sabe lo que sucederá, y las encuestas no arrojan luz al asunto. 

Podemos y Ciudadanos son los que se presuponen darán la sorpresa este año, aunque el partido de Pablo Iglesias ya dijera "aquí estoy yo" en las elecciones Europeas. Sin embargo dos fantasmas han aparecido junto a Podemos: la Grecia de Syriza  y la Venezuela de Maduro. La primera pidiendo prórrogas del rescate a Europa, y la segunda provocando manifestaciones en España en contra de su gobierno (¿corrupto?).

Da igual los puntos positivos o negativos de cada partido, el problema es cómo está enfocada la política en España: es más importante recalcar los errores del otro en vez de aportar soluciones reales, y sobre todo, realizables. Las utopías no existen. Y poco a poco, la derecha y la izquierda tal y como las hemos conocido, tampoco existirá.  Comienza la cuenta atrás para el nuevo futuro español.