La devastación del sector económico de la antena, cuya competencia exclusiva es por ley del Estado, pone en pie de guerra a distribuidores e instaladores debido a la inusitada incompetencia con la que se está llevando a cabo la liberación del dividendo digital y por el retraso injustificable acumulado de más de tres años en su ejecución, cuyas nefastas consecuencias para los profesionales de la distribución y la instalación, parecen favorecer los planes de las grandes operadoras de telefonía y de algún fabricante.

Para los distribuidores especializados que hicieron acopio de producto en la primera previsión del Gobierno con el fin de acometer la liberación del dividendo en el primer semestre del 2012, el coste del retraso del dividendo digital, les ha supuesto pérdidas millonarias, frente a las cuales nada han podido hacer porque nuestro gobierno ha ido reprogramando sucesivamente el nuevo apagón siempre a pocos meses vista con lo que el usuario final ha ido prorrogando su renovación o adaptación de antena y en consecuencia el mercado para fabricantes, distribuidores e instaladores ha permanecido bloqueado durante todo este tiempo.

Esta situación ha obligado a los profesionales del sector a aguantar pagando tributos, gastos de funcionamiento; promoción de sus negocios; formación de sus empleados; compra de productos y mantenimiento de stocks sin ninguna rotación debido al cierre impuesto por nuestro gobierno al mercado de la antena.

La dinámica que en su análisis de desarrollo y resultado, es lo mas parecido a una burda estafa al colectivo promovida por el Ministerio de Industria y con el Ministerio de Hacienda como colaborador necesario al no entregar al sector en el año 2012 los 800 millones de ayudas previstas para la liberación del dividendo que habían sido aprobadas en consejo de ministros y reflejadas en la ley de economía sostenible.

A diferencia de todos los países de nuestro entorno donde desde hace tiempo los nuevos servicios 4G de calidad conviven con las señales de televisión para la mayor eficiencia de las comunicaciones y productividad de sus empresas, en España el gobierno ha mantenido bloqueadas estas nuevas portadoras de servicio.

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Este hecho ha generado una gran parte del paro juvenil que hoy, asola nuestra economía ya que las nuevas tecnologías, a las que el dividendo digital dará acceso y que hay que desarrollar implementar e incorporar a la dinámica de las empresas, son la puerta de entrada de nuestros jóvenes, por afinidad y formación, a su primer empleo.

La amplitud del desastre generado y aún gestándose, va mas allá del saqueo y la devastación del sector de la antena; un colectivo que es vital para la integración de las nuevas tecnologías en nuestra sociedad y en consecuencia para el desarrollo y la economía de nuestro país.

Lo realmente grave es que este disloque, ha dejado a las empresas españolas en el subdesarrollo tecnológico en clara desventaja competitiva con sus homologas europeas y "la única solución pasa por recomponer un sector que ha día de hoy los responsables de gobierno y regulación del sector de mercado, siguen masacrando con el último retraso, en clara y punible responsabilidad".