En el año 2014 aumentó el número de divorcios en un 7% respecto al año anterior según datos aportados por la Sección de Estadística del Consejo General del Poder Judicial. Un dato que muestra las dificultades propias de las relaciones de pareja que poco tienen que ver con los idílicos flechazos de las comedias románticas.

Y es que el amor, no siempre es para siempre como consecuencia del desgaste de la rutina, las dificultades de la convivencia, la incompatibilidad de caracteres, los problemas de comunicación y las dificultades de la conciliación laboral.

¿Cómo ser feliz en una relación de pareja?

  1. Vivimos en una sociedad compleja en la que no siempre es fácil equilibrar la balanza entre vida profesional y vida laboral. Sin embargo, es muy importante reforzar la creatividad en la realización de planes de pareja para poder integrar la sorpresa como un factor estimulante en la rutina.
  2. Es positivo tener unas expectativas realistas sobre el amor como un sentimiento que evoluciona a lo largo del tiempo. Evita hacer comparaciones constantemente entre el presente y el inicio de la relación.
  3. En situaciones de dificultad, por ejemplo, al sufrir una crisis de pareja importante, es posible buscar recursos de ayuda. Una crisis de pareja no siempre significa que el amor se ha acabado. Una terapia de pareja puede ser una oportunidad para buscar un punto de encuentro común, corregir posibles errores y llegar a acuerdos.
  4. Desde el punto de vista de la gestión del tiempo, es positivo tener hábitos y rutinas compartidas pero también, independientes. El amor no se basa en la dependencia sino en la libertad personal y en la autonomía.
  5. Buscar tiempo para compartir una afición en común es un ingrediente saludable en la receta de la felicidad en pareja. A través de un ocio compartido es posible reforzar la memoria afectiva mediante recuerdos agradables vividos en común.
  6. Una relación de pareja feliz es aquella que lucha por un proyecto de vida en común. Esta es una de las bases más sólidas del amor: tener una meta aporta un sentido valioso a la relación, incluso en los momentos de dificultad.
  7. Practicar el respeto hacia la pareja pero también hacia uno mismo. Desde el punto de vista ético es esencial ser coherente con los valores y principios personales.
  8. Una relación de pareja no está formada por dos almas gemelas sino por dos seres diferentes, únicos e irrepetibles. Es necesario practicar la comunicación asertiva para potenciar el conocimiento mutuo, llegar a acuerdos, negociar y buscar el bien común. Un bien común que nutre la autoestima personal de ambos, más allá de todo individualismo.