En el caminar de la vida nos encontramos con infinidad de personas, cada una tiene su propia personalidad y manera de afrontar el trayecto vital. Cada uno traza su propia senda por la que va a transcurrir su deambular.

En la casa de Gran Hermano también existen personas con un camino un tanto manchado de falsedad y cobardía. Hay una persona en concreto, que está concursando con muchos factores que le están afectando positivamente y que ahora vamos a pasar a detallar.

La señora Belén Esteban está jugando con muchos ases bajo la manga. No debemos olvidar, en primer lugar, la eterna campaña positiva que hacen desde su cadena cada vez que está nominada.

En segundo término vamos a incidir en la palabra que no se quita de la boca durante todo el concurso, su 'enfermedad'.

Convendría decirle a esta princesa de un pueblo lejano, que la diabetes no es cosa de risa, y ella se ríe continuamente. Me sobresalté durante las primeras semanas en varias ocasiones cuando escuchaba a la Esteban decir que tenía 300 de azúcar. Quizás no todas las personas que observan el programa no saben que niveles pueden ser livianos, y cuales rozan el límite del ingreso hospitalario.

Niveles por debajo de cincuenta o superiores a doscientos son peligrosísimos. Existen elevadas posibilidades de padecer un coma diabético. Recordemos que esos niveles los ha pasado, según ha mencionado en infinidad de ocasiones.

Es imposible que una persona con ese nivel de azúcar se levante tranquilamente al baño y le diga a sus compañeros que tiene niveles superiores a 200 de azúcar durante tantas jornadas.

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Quizás debiera la dirección del programa enseñar los test que se realiza la de Paracuellos para cerrarle la boca.

Es indignante que esta mujer, con el beneplácito del ojo que todo lo ve, use una enfermedad bastante común entre la población para su propio beneficio. Eso sí, cuando se levanta solo quiere ir al pueblo a fumar, porque eso si es importante. No sé a vosotros, pero a mí me parece que es deleznable el mal uso de una enfermedad para coartar la opinión de sus compañeros y la de gran parte de la audiencia. Fuera Belén y basta ya de censura, por favor.