Siguen pasando las jornadas en la casa de Gran Hermano y, como en la vida real, se van relajando y calmando tanto los ánimos, como la mayoría de los habitantes que allí residen. Claro está que no todo el mundo es igual.

Todavía continúan en la casa personas que parecen estar buscando continuamente a otras para que salten o digan algo que pueda hacer que pierdan apoyos fuera. La actitud de esos concursantes es totalmente cobarde, y nos demuestra la poca personalidad e influencia que tienen con respecto al exterior, ya que necesitan algo para quedar por encima y así, intentar recoger todos los apoyos posibles.

Hay muchos expertos, aunque yo señalaría en la mansión de Guadalix a uno en particular.

Fede, el italiano impasible. Pudiera ser el título de un libro insufrible de una persona que no hace absolutamente nada, como el que ve pasar el tren del dinero y en vez de cogerlo, le lanza un billete de quinientos.

Es por esto que anoche, en un intento desesperado por destacar en algo, empezó a preguntar a Coman por un asunto bastante incómodo. Recordemos que entre ellos siempre ha existido una relación cordial, pero el ecuatoguineano y la novia del italiano, ya expulsada, no se podían ni ver.

Es así que Fede, rondando las una de la madruga, le pregunta directamente al moreno que cuando iban a hablar, que tenían una conversación pendiente, que lo veía muy raro. Lo gracioso del tema es que le comenta que lo lleva viendo tres semanas raro, y fíjense que casualidad que le pregunta ahora.

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Coman, para mí, uno de los mejores concursantes de esta edición, estuvo muy rápido y conciso en su respuesta. Le comentó que, sinceramente, habían pasado muchas cosas y la conversación tendría que ser bastante larga, que estaba muy cansado con la prueba y tenía que ducharse. Eso es una verónica, y lo demás es tontería. El italiano volvió a recalcarle que no puede irse sin hablar con él.

A este muchacho se le ha pegado toda la maldad de Ylenia, y la picardía y la mala leche de su compañera Belén Esteban. Es gracioso que no sepa lo que pasa, ¿acaso no vio los insultos que le profería Ylenia? ¿Y las faltas de respeto cuando Jordi conectaba con la casa? Aquí ninguno tenemos cara de tonto. A este hombre hay que echarlo después de largar a Belén, si el torero era un mueble en la casa, este es la mesa camilla...