Está en todos los "Manuales del Exorcista", además de una cruz, en un exorcismo no puede faltar el "Agua Santa" o "Agua Bendita". Así, uno de los protocolos del exorcismo reza "se dará de beber agua bendita a los demonios durante su expulsión como símbolo de pureza y de bautismo". Pues podría ser casualidad, pero a menos de veinticuatro horas para la final, en la casa de GH VIP tenemos Aguasantas y demonio.

Y no está en nuestro ánimo ofender a Belén Esteban, que en estas dos últimas semanas está algo más relajada. Pero si volvemos la vista atrás y analizamos la primera parte del concurso, la Esteban parecía poseída por el demonio.

Sus cambios de humor y los insultos, improperios y calumnias que salían por su boca no desmerecían, en absoluto, a Regan, la famosa "niña de El Exorcista" en la brillante adaptación cinematográfica de la novela de William Peter Blatty, y que todos recordamos.

Aún retenemos en nuestra retina el ataque de ira de Belén por el famoso arroz a la cubana. La cara desencajada, los ojos saliendo de sus órbitas y todo porque al parecer a la buena de Ángela Portero se le olvidó servirle el dichoso plato de arroz.

¿Pero realmente se le olvidó a Ángela servirle el plato del día a Belén? Pues si tiran de videoteca verán que fue la misma Belén la que le dice a Ángela, el día anterior, que ella no va a comer arroz a la cubana. Entonces, ¿podría considerarse como un típico caso de posesión esta falta de memoria y la agresividad resultante de ella?

Otra prueba de los demonios que habitan en Belén Esteban está en su actitud con Olvido Hormigos.

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Y no es que la Hormigos sea precisamente una santa, pero es verla y todos los demonios salen de su cuerpo y se transforma en un ente que está fuera de sí. Es tanta la repulsión por Olvido que hasta ha manifestado que le sube el azúcar, uno de los más reconocidos demonios de nuestra alimentación.

Podríamos aportar más pruebas sobre esta posesión, pero entonces no habría espacio para contar nada más y dejaríamos incompleta la estrategia de Aguasantas para expulsar de la casa a esta princesa diabólica. Sigue diciendo el protocolo del exorcismo "el agua bendita habrá que dársela al demonio cuando esté tranquilo, pues de lo contrario podría escupirla y no serviría de nada".

¿No observan alguna similitud entre un exorcismo y lo que está consiguiendo Santi en la casa? La gitana ha conseguido apaciguar a la "bestia" y calmar a todos los demonios de la Princesa del pueblo. Podríamos decir que Belén está siendo tratada con agua bendita y, ahora, sólo queda que ustedes "benditos exorcistas de la audiencia" repitan o marquen hasta la saciedad el código sagrado 905810502 y consigan expulsar al demonio que mora por la casa de Guadalix.