La expresión "hay gato encerrado" se usa figuradamente para indicar que algo no huele bien y que hay cosas que no se comprenden pero que, irremediablemente, suceden. Pues bien, podemos confirmar que esta coletilla es tanto literal como figurada cuando nos referimos a la casa de GH VIP.

La noche del pasado miércoles se coló en la casa un gato real y estaba tan precioso y bien nutrido que a Fede le debió de parecer un tigre. En algunos momentos, y viendo las imágenes de Fede con la "mano de las banderas", en lugar de un mueble lo que parecía era el mismísimo Ángel Cristo. Que habilidad con la fusta y como esquivaba, a distancia, el peligro de caer en las fauces de este gatito tigre.

A falta de otras habilidades domésticas, igual esta habilidad de "domador" lo libró de la expulsión o, más bien, lo que le salvó fue la lucha entre dos "fieras" reales y de carne y hueso, Belén y Chari. Los seguidores acérrimos de Belén entendieron que tenían que concentrar toda su ira, esfuerzo y dinero en votar a la profesora de Zumba y claro, ¡zumba a la calle!

Al parecer, los porcentajes de la semana eran engañosos y siempre fue Chari la que tuvo el dudoso privilegio de ir liderando los de la expulsión. Veíamos a Telecinco y a sus programas satélites tan relajados que pensábamos que habían asumido la expulsión de la Esteban pero lo que ocurría es que no tenían que hacer nada pues sabían que su Princesa se salvaba. Lo que podemos definir como "la virtud de no hacer nada" o "la conspiración del silencio".

Pero a mí me da que en la casa de GH VIP también hay "gato encerrado" pero del figurado, ¿o el haber dado por hecho que el mayor porcentaje de expulsión correspondía a Belén, y no a Chari, no genera un efecto animador en los defensores de la Esteban y de relajación en los seguidores de Chari, o mejor dicho, en los detractores de Belén, que es lo mismo?

En la anterior ocasión que estuvo nominada la de Paracuellos, en todo momento, la cadena reveló sutilmente que esta iba a ser la expulsada, lo que llevó a un efecto llamada o no llamada (si llamabas al teléfono misteriosamente bloqueado para echar a la Princesa) en los últimos y decisivos cuarenta minutos de la expulsión.

Me acusarán de mal pensado y de ver conspiraciones en todos sitios, pero que en una casa haya, a la vez, un gato encerrado real y otro literal es una cosa muy muy rara, ¿no habrá querido la maquiavélica mente de Mediaset darnos una pista para que veamos que en la casa nada es lo que parece? No lo descarten, entre tanto a ver la lucha entre Ángela y Fede, la virtud de la limpieza contra el enemigo de la fregona, y de invitada de piedra Aguasantas, ¡qué Dios o que Telecinco repartan suerte!