Susana Díaz considera una gran victoria el resultado de las #Elecciones, a pesar de que los 47 escaños conseguidos la obligan a pactar con otro partido si pretende tener la mayoría absoluta. El PSOE vuelve a ser la primera fuerza en Andalucía y tendrá que buscar una nueva coalición que resulte menos "inestable" que la mantenida con IU hasta el adelanto de la convocatoria de los comicios. Como auguraban las encuestas, el PP se viene abajo para dejar paso a los nuevos grupos.

El partido de Juanma Moreno consigue 33 diputados, 17 menos que en 2012, pagando posiblemente las políticas de recortes del gobierno central. IU cae al quinto puesto, y Maíllo admite que los votantes han castigado los pactos con los socialistas durante la coalicción.

Entre medias se cuelan los partidos modestos: Podemos con 15 escaños y Ciudadanos con 9. Por primera vez se conformará un Parlamento en el que convivirán los partidos históricos con los de reciente creación. Como contrapunto, UPyD no saca partido de la fragmentación parlamentaria y se queda nuevamente sin representación en la Junta; su candidato declaraba con tristeza que "han ganado los partidos de la corrupción".

Susana Díaz, la primera mujer que gana unas elecciones en Andalucía, no ha explicado cuál será su plan para gobernar. Durante la campaña dejó claro que de ninguna manera pactaría con PP ni con Podemos. Los resultados, si cumple su palabra, dejan entonces como opciones pactar con Ciudadanos o gobernar en solitario realizando pactos puntuales.

Al terminar el escrutinio, Albert Rivera en su comparecencia proclamaba orgulloso que "hoy el bipartidismo ha muerto".

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Posteriormente, hábil de reflejos, aparecía en directo en La Sexta, explicando ya sus condiciones para pactar con la líder socialista: "que no haya imputados en las instituciones andaluzas", lo que implicaría que Chaves y Griñán "deberían dejar sus escaños".

La participación ciudadana, a pesar de las novedades, no ha sido muy distinta a la de hace tres años. Acudían a votar un 63% de los andaluces, que dan una idea de lo que será el mapa político español. Tras un primer trimestre convulso Díaz se reafirma, demostrando que no fue un completo error adelantar las elecciones.