Venezuela hasta en la sopa, sí, pero siempre para hablar de todas sus desgracias y penas, nunca mencionan cosas como que el paro ha bajado al 6,4% ni nada por el estilo, hoy en día si vemos la palabra Venezuela, seguramente irá acompañada de vocablos como dictadura o falta de libertad y si se rebusca un poco, incluso podemos encontrar que en Venezuela nacerá el anticristo.


Pero la verdad es que si toda la información que se nos da sobre Venezuela, está tan manipulada como la que se nos da sobre nuestro propio país, entonces, tal vez lo que pasa en Venezuela es que están haciendo las cosas bien, porque en España cuando el «El país» aseguraba que ETA había llevado a cabo los atentados del 11M, resultó no ser así, pero si estos mintieron con el atentado más horrible de la historia de España, no creo que les tiemble el pulso, al difamar sobre un gobierno extranjero como el Venezolano.


No creo que este mal recordar, que en España tenemos el caso Pujol, por ejemplo, que nunca tuvo cabida en los medios españoles, hasta ahora que han pillado a Bárcenas, claro. Pues bien, lo que yo me pregunto es que, si tanto saben hoy de Venezuela, un país a miles de kilómetros del nuestro, ¿cómo es que no sabían nada de lo de Pujol y otros tantos?


Al margen de esta crítica a los medios de información nacionales, otra reflexión que me gustaría compartir (aunque no creo que descubra nada), es cierto que en estos últimos días, viendo ciertas imágenes en televisión, no dejo de hacerme una pregunta: cuando desde el Partido Popular critican el gobierno de Venezuela, ¿lo hacen porque ellos se consideran moralmente superiores?


Desde luego, de ser así, es que no son conscientes de lo que están provocando con sus políticas. Mientras en Venezuela recientemente se han repartido 300.000 viviendas sociales, aquí, en la España del PP, cada día se producen 146 desahucios, que normalmente se llevan a cabo con violencia innecesaria, y si alguien lo graba como testimonio, se le puede acusar de haber cometido un delito.

Derecho a vivienda y libertad de expresión en su máximo exponente. Con todo esto no quiero defender al gobierno de Venezuela, lo que quiero, es que nuestro gobierno, deje de poner etiquetas a los demás y que empiece a mirarse al espejo, o mucho mejor, que se vayan, pero antes, que pidan perdón.