En la agenda del consejo de ministros está aprobar hoy la Oferta de Empleo Público para 2015, lo que supondrá la creación de 3.000 nuevas plazas, casi el doble que las 1.538 del año 2014, según lo recogido en el Real Decreto 228/2014, de 4 de abril, por el que se aprueba la oferta de empleo público para el año 2014.

Este dato refleja que el número de reposición de funcionarios es cada vez mayor, sin embargo los sindicatos califican esta propuesta como insuficiente, alegando que en los últimos años se han recortado 15.000 plazas anuales.

Estas medidas, para unos más que suficientes, para otros insuficientes, tienen un determinante común, estamos en año electoral, y el aumentar la oferta de empleo público se ve como una señal positiva de la economía, y de que la recuperación económica es una realidad, pero, ¿cuál puede ser la repercusión económica de esta medida para España?

En España, uno de los grandes problemas de su economía es el desmesurado gasto público, y su correspondiente contrapartida, la deuda pública, que es equivalente al 98% del PIB, es decir, que únicamente la deuda pública española, supone prácticamente el total del valor de los bienes y servicios producidos en España en un año.

Partiendo de estos datos macro, un aumento en el número de cargos públicos, supondrá un aumento en el gasto público, sin un aumento en la recaudación, es decir, el salario de los cargos públicos viene de los impuestos que recauda el Estado, y aunque éstos paguen sus impuestos como cualquier trabajador el saldo neto en las arcas del Estado supone un mayor gasto, lo que da lugar a una necesidad mayor de financiación, que da lugar a un aumento de la deuda pública, que es uno de los problemas de la economía española, junto con la corrupción y el desempleo.

Se trata de convencer a los ciudadanos de que el incrementar el número de plazas en las administraciones públicas es una medida favorable para el conjunto de los españoles. Si gran parte de los problemas de España pasan por un gran gasto público y por la corrupción en las administraciones públicas, ¿por qué se ve tan favorable un aumento del peso de dichas administraciones y del gasto que generan?