Desde el propio Ministro de Defensa a un diputado del PP con bigote de primo del escritor alemán Günter Grass, se ha intentado defender al militar acusado y condenado a meses de cárcel por acoso sexual a la Comandante Zaida Cantera, la cual decidió contar su odisea al programa "Salvados" de Jordi Évole y a la diputada de UPyD Irene Lozano, que escribió un libro sobre el caso.

En vez de reconocer que el Ejército necesita una modernización total de una vez, no sólo en modos sino en relaciones humanas, en el Gobierno Rajoy y el mismo PP sólo han visto una presunta generalización en acusar a los militares de "violadores y encubridores", como dijo el diputado del PP antes mencionado.

Se olvidan en este partido que el modo de actuar de algunos militares, que no han sabido fijarse en sus colegas de países que han admitido a la mujer en sus Ejércitos, desde EE.UU. a Israel, hacen que el mismísimo Dominique Strauss Kahn parezca un perfecto candidato para ser pareja de Cristina Almeida.

Si hace muchos años, leyendo la revista El Jueves, nos sorprendíamos con los personajes del cómic de Ivà "Historias de la puta mili", donde el dibujante catalán, con sus diálogos plagados de pseudo-acento extremeño, o andaluz, o qué sé yo, denunciaba lo que encontraba injusto y desagradable del Ejército a través de un visceral y a la vez ridículo Sargento Arensivia, que maltrataba a sus reclutas, más que ordenarles para que fueran buenos soldados, además de que era el hazmerreír allá donde iba.

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No digo que los militares sean así, al contrario, pero es su deber, si pretenden formar a gente en sus valores, que rechacen de una vez esas pretensiones, más carne de psiquiatra que otra cosa, de creerse que la mujer les va a quitar el puesto y que sólo les sirve a ellos para presumir ante sus amigos. Colegas femeninas como Zaida Cantera no se callaron ante lo que sufrían, y lo expuso con enorme claridad ante Jordi Évole.

Por mucho que se empeñen los presuntamente "hombres de verdad" o las mujeres que van obsesivamente a ver "50 sombras de Grey" al cine y se leen sus libros como si fueran la Biblia, el hombre sensible, al que los hombres mencionados odian a muerte, para algunos no tiene sitio en el Ejército. Se equivocan, puede funcionar mejor de lo que creen, pues suele ser más inteligente que los primarios especímenes conocidos como "hombres de verdad", los cuales deberían ser rebautizados como "hombres, de verdad no seáis como estos payasos".

Hace años, Antena 3 emitió una serie americana, "JAG, alerta roja", donde un grupo de militares ejercían de abogados en la justicia militar, donde siempre se encontraban con casos sórdidos de violencia de género, crímenes pasionales o incluso casos en donde se insinuaban incestos, malos tratos por que un hijo fuera homosexual o hijos que mataban al padre que maltrataba a la madre, o incluso a militares con odios y revanchas entre ellos (la mujer de un militar atacaba a otra acusándola de matar a su propia hija).

Sabía criticar al Ejército sin necesidad de denigrarlo, mostrar que tenía sus defectos o sus historias terribles como cualquier institución, pero sin llegar a demonizarla, cosa que pasa casi siempre por ella misma.

Es verdad que esta serie mostraba todo muy idealizado y patriótico, casi de cuento de hadas, en la manera de ser de los militares, pero se atrevía a mostrar que la familia no es "familia feliz", que a veces puede ser como campos de concentración nazis y manicomios juntos.