Muchos se acordarán de Eduardo García Serrano, periodista, locutor de radio, ex director de La Gaceta y tertuliano de Intereconomía. Su fama subió cuando empezó a hablar, en tono apocalíptico, sobre unos vídeos de educación sexual que la entonces Consellera de Sanidad de la Generalitat de Catalunya con el tripartito, Marina Geli, colgó en la web de la Conselleria, y empezó a llamarla "puerca", "zorra" y que "fabrica degenerados". Todo pasó en 2010.

Geli se querelló contra él, y ganó dicha querella. Él e Intereconomía recurrieron, hasta que la Justicia ha vuelto a fallar a favor de ella en el último recurso. Lo más curioso ha sido la actitud de la cadena, que ha montado una especie de cuenta solidaria con su tertuliano para que puedan pagar la multa, como si fuera del Domund.

Y no menos absurda es la actitud del propio García Serrano, que se autoproclama "vencedor moral" de toda esta movida.

Es decir, sigue convencido de que hizo lo justo, y llega a tal grado su ego que llegó a proclamar algo así como que si la gente hubiera visto en masa los vídeos que él consideraba "repugnantes", todo el mundo, sin ninguna excepción, no sólo le habrían dado la razón a él, sino que le habrían subido al altar de los defensores de la moral.

En "El Intermedio" pusieron algunas de las imágenes de aquellos vídeos, pero lo que vi no parecía para nada lo que este señor condenaba tanto. Una muestra de mentalidad medieval, donde todo era pecado, y que hoy en día se admite con naturalidad lo que hace un siglo se condenaba. Un ejemplo: Federico Fellini y todo el elenco de su obra maestra "La dolce vita" estuvo a punto de ser excomulgado por la Iglesia Católica. Motivo, el haber hecho una película como aquella, que criticaba la doble moral de la burguesía italiana de entonces.

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Hoy en día, "La dolce vita" es una película cuya visión recomienda incluso el Vaticano, al ver en ella una crítica moral de la depravación humana sin hipocresías.

Recuerdo cuando el Grupo Intereconomía aún tenía dinero y podía producir películas que tenían éxito de taquilla, entre ellas "Lope", biografía de Lope De Vega cuando era joven y un irresistible seductor. Aunque de manera suave, mostraba un "ménage-à-trois" entre el dramaturgo y dos mujeres, muy avanzadas para la época, por cierto. Un pariente mío, muy conservador, al verla, dijo: "Qué raro que Intereconomía produzca una película que muestre un hombre con dos mujeres". Le chocaba esta aparente contradicción entre la proclama del canal por la vida y la decencia, pero claro, esto ya no llena los cines si no metes un poco de morbo. ¿Qué pensaría García Serrano de esto? La Gaceta, que él dirigió, ponía la peli por las nubes.

Y todo ello me recuerda lo que le pasó al mismísimo Steven Spielberg cuando fue Presidente del Jurado en Cannes 2013. Muchos creían que daría la Palma de Oro a una película cercana a los valores de su filmografía, algo parecido a "Sonrisas y lágrimas" o "La casa de la pradera". Pues no, la Palma de Oro fue a la película francesa "La vida de Adèle", con sus explícitas escenas de sexo lésbico, la primera de ellas duraba como 7 minutos 40 segundos.

Yo, al ver la película, me acordaba de él y de qué caras habría puesto durante esas interminables escenas. Y de que hubiera dicho después: "Pienso ver de nuevo esta película con mis hijos". ¿Qué haría García Serrano? ¿Tirar a la basura todas las películas de Spielberg que tuviera en casa? ¿Prohibir a sus hijos volver a ver "ET"? #Televisión