Después de que se celebrara hace unos días el último Debate del Estado de la Nación de la presente legislatura del presidente del gobierno, Mariano Rajoy, se puede dar por empezada la carrera electoral para los comicios de final de 2015, los cuales estarán marcados por un claro componente económico. No hay más que ver que el jefe del ejecutivo utilizó el encuentro en el Congreso de los Diputados como si de un mitin electoral se tratase y, en vez de hacer alusión a lo que realmente se debería hablar en el evento, de cómo va España, gran parte de su intervención estuvo marcada por las distintas promesas electorales de carácter social, económico y laboral que implantaría en caso de ser elegido, siempre amparado por las cifras de ‘mejora’ económica en las que está inmerso España.

Y no se puede negar que la recuperación está en marcha. España ha ido mejorando sus previsiones de crecimiento del PIB continuamente hasta la previsión optimista del 2,4% para 2015 que lanzó Mariano Rajoy, mejoras en aspectos como las exportaciones o la actividad industrial, un ligero recorte en el déficit nacional, sin embargo, es muy pronto para que nadie se cuelgue medallas hasta que el indicador que realmente preocupa a los ciudadanos, como muestran las cifras del CIS en los barómetros que realiza de manera mensual, que es el paro y que se mantiene por encima de 24%.

Es por eso que una vez que todos los partidos políticos van a comenzar a hacer campaña electoral y con eso comenzaran a lanzar las propuestas con las que traten de ilusionar a la ciudadanía, no hay que dejarse llevar por las emociones y los mensajes prometedores de ningún partido.

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Desde el punto de vista del Gobierno, parece claro que cualquier mensaje va a ir en torno a la mejora económica y el Partido Popular se va a atribuir la etiqueta de ‘héroe’ o de salvador de los españoles tras varios años de severa crisis. Ante esto, no hay que dejarse convencer sin antes tener en cuenta los problemas y retrocesos en materia económica que se han visto en los últimos años.

Que las cifras son mejores, sí, pero no hay que dejarse engañar con que ya se ha salido de la crisis como el presidente y los ministros llevan repitiendo durante la legislatura. Y lo mismo ocurre con las dos principales opciones de oposición, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Podemos. Para estas dos formaciones va a ser muy fácil criticar la situación del país y culpar de ello al Gobierno y a la vez, se presentarán muchas medidas, sobre todo de carácter social, que pueden despertar la esperanza de un posible cambio en la gente. Y no está mal, en política es positivo dejarse llevar por la esperanza, pero, sin embargo, hay que tener los pies en el suelo.

Lo cierto es que como se está viendo en Grecia con el gobierno de Alexis Tsipras, no todo es tan fácil como parece y la alta interdependencia que tienen los países europeos entre sí y mayormente los que forman parte de la Eurozona, grandes cambios de rumbo están prácticamente descartados. Eso sí, esto no quiere decir que las propuestas que presenten estos partidos sean irrealizables. Así las cosas, se presenta un año electoral en el que la economía va a ocupar un puesto privilegiado, por lo que hay que tener cuidado con las cifras que se vayan conociendo, ya que muchas de ellas pueden estar perfectamente ‘estilizadas’ para ponerse por delante en la carrera a las urnas.