Pujol podría haber usado su cargo como President para amasar su fortuna. Así lo ha interpretado la jueza y de allí el prudente condicional en su frase, ya que aun no se ha dictado sentencia que lo demuestre.. Pero, al menos, después de tanto paripé en declaraciones en el Parlament, declaraciones que parecía que hacían mofa de nosotros "Mis hijos no tiene ni un duro", decía Marta Ferrusola), ahora parece que lo que dicen de que la Justicia va lenta, pero es inexorable, va en serio.

Y mientras sea lenta, vamos viendo cómo los políticos escurren el bulto, se ríen (de nosotros) en las fotos, se niegan a declarar y buscan las mil y una artimanas para zafarse del abrazo de la Justicia, mientras ven desde la atalaya de su condición de aforado cómo les tiran dardos sin terminar de tocar diana.

¿Un contubernio judeo-masónico de la Justicia?

Este es un momento histórico: un ejército de jueces protagonizan una "caza de brujas" al estilo del general McArthur. Quién pudiera pensar hace diez o veinte años no que el mismísimo President -equiparado con la ejemplar casta de políticos escandinavos- estará sentado en el banquillo de los acusados?

No sólo eso, ¿quién podría llegar a pensar que saldría tanta corruptela de personajes que actúan en la sombra? ¿Quién sabía que Félix Millet, de familia aristócrata catalana, era el presidente del Palau?

Y las árdides de los políticos no pueden enmarañarse con las togas juidiciales. Una prueba de elllo: con indignación vimos como la retahíla de alcaldes y mequetrefes se zafaban del abrazo de la Justicia cuando los jueces de aquí declaraban que los sobresueldos de los políticos de la Federación de Municipios eran "legales" al tratarse de un ente privado, y el Tribunal Supremo no ha esperado para reabrir el caso y volverlos a poner a la palestra.

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Ruz da por probada la cuenta B del PP, tan incómoda en vistas de unas elecciones -que prometen ser su gran descalabro-, al tiempo que hasta los "aristogatos" como Urdangarin se preparan para lo inevitable, vendiendo sus cortijos y palacetes; "Aquí no se salva nadie" parece la consigna.

Ni que fuera un complot de masones con toga que provocan un cambio radical al sistema purgando a políticos corruptos. Como diría Franco -que recordemos que no puedo entrar en la carrera masónica- el "contubernio judeo-masónico" al que atribuyó la autoría de desastres naturales como la pertinaz sequía que azotaba España.

"Abusos en la función pública", sostiene la jueza, como posible origen de la fortuna amasada por la familia. Una familia que mucho tiene de feudal, porque siempre consideró Catalunya como su feudo y al pueblo catalán como sus vasallos, el vulgo que tenía que rendirle pleitesía.

En todo caso, ese virrey que hizo las veces de político, señor feudal, empresario y padre numerario de la corruptela de sus hijos -muy bien educados en cómo sacar jugo al erario público- se sienta en el banquillo de los acusados y aunque por razones humanitarias le "perdonen" su ingreso en prisión o como su correligionario Núñez (o Millet, que ya veremos…), pase por ella para afeitarse y volver a casa, la vergüenza de ser abucheado por su vulgo en las puertas de los juzgados o de que su delfín Mas decidiese ipso facto retirarle su título de Molt Honorable , eso no tiene precio.

Para todo lo demás, Mastercard.