La mente humana es muy profunda y da miedo pensar cuan de profunda es. Desde el instante que se sabe que ha sido el copiloto de germanwings el responsable del asesinato de todos los pasajeros del avión estrellado en los Alpes yo me pregunto, ¿qué se le paso por la cabeza? Y tras darle vueltas y vueltas en la cabeza intentando ponerme en su lugar no logro hallar la respuesta.



Puedo llegar a entender el acto de un suicidio, pero no se que le tiene que pasar por la cabeza a una persona para suicidarse estrellando un avión y asesinando a sus tripulantes.

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Si bien las personas pasamos por momentos malos, tristeza, miedo, nostalgia, ningún familiar entenderá nunca que la vida de su ser amado fue arrebatada por la tristeza o depresión de otra persona.

Sirve de reflexión el ver como nuestras vidas pocas veces llegan a depender de nosotros mismos y estamos sujetos a los actos de otras personas.



El detalle que ha llevado a la muerte a tantas personas ha sido el no poder abrir una puerta que precisamente esta diseñada para evitar que alguien irrumpa en cabina y tome el control del avión, es irónico como muchas veces nos protegemos del exterior cuando el mal esta dentro de nosotros mismos. Como cerramos la puerta de nuestra casa a los ladrones y luego dejamos que nuestra pareja nos maltrate o nuestro hijo nos agreda.



Si el destino existe puede llegar a ser muy cruel, muchas de las personas que volaban en ese avión volaban para cumplir sueños, ninguna de ellas podría imaginar cuando se despertaron ese día que iban a emprender su ultimo viaje.

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Nos cuesta pensar mucho en la muerte como algo que puede suceder, siempre le tenemos miedo pero nunca pensamos que nos puede alcanzar.



Es por eso que seguramente tras la investigación exhaustiva en la vida del copiloto, y tras arrojarnos todos los motivos que le pudieron hacer cometer este acto, no lo lleguemos a comprender, porque como ya he dicho antes, al igual que nos cuesta pensar en que la muerte llega, nos es difícil comprender que se puede disfrazar de cualquier persona, nadie se hubiera imaginado que aquel que les iba a llevar a la muerte, fue la misma persona que otra vez los llevo a su destino, y es que en esta vida por desgracia la muerte y el destino van siempre de la mano